Sociedad

Curas de Vitoria piden al Papa un obispo que colabore en la solución del problema vasco y apoye los Derechos Humanos

Ante la jubilación de monseñor Asurmendi, el colectivo Abetxuko reclama que Roma escuche sus opiniones para el nombramiento

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Vie, 17 Abr 2015

Miguel Asurmendi, a la izquierda, saluda al Papa Francisco. / DIÓCESIS DE VITORIA



El colectivo de curas de Abetxuko, en Vitoria, va a pedir al Papa que se tengan en cuenta las opiniones de la diócesis a la hora de nombrar al sustituto del actual obispo, monseñor Asurmendi y en concreto solicitan que el nuevo prelado hable euskera, sea capaz de implicarse en la situación del País Vasco y colabore mediante el diálogo.

Tras haber recibido varios cientos de adhesiones de distintos sectores de la sociedad, el escrito se va a remitir al Nuncio Renzo Fratini para que lo haga llegar al Dicasterio que decide la designación de obispos y al Papa Francisco. Una vez que se conozca el nombre del nuevo prelado –que según comentan en el País Vasco se lleva por el momento muy en secreto- también le entregarán a él una copia de esta carta.

Fiel a Francisco
Los sacerdotes piden que su futuro pastor siga el estilo del Papa Francisco, es decir, que sea acogedor, cercano, cordial, dialogante; sepa escuchar al pueblo y comparta sus angustias y esperanzas, sobre todo de los pobres esté presente en las comunidades, las escuche, y tenga en cuenta; se distinga por su espíritu de servicio; que sea discípulo antes que maestro y potencie una espiritualidad, fiel al Espíritu de Jesús”.

Profeta contra las injusticias
 “Que sea profeta contra las injusticias de “una economía de exclusión e inequidad, que mata” ( como dijo el Papa Francisco), promoviendo otras relaciones socioeconómicas y ecológicas desde la justicia y derechos sociales”, señala el grupo de Abetxuko que también considera importante que “priorice una pastoral de apoyo y realización de los derechos humanos de los débiles de nuestra sociedad: pobres, inmigrantes, presos, enfermos…”

Mediador en el problema vasco
En este perfil de obispo que este grupo eclesiástico pide para Vitoria, se añade el que “viva nuestra cultura, dentro de la pluralidad y hable euskera” y, un factor importante: “Sea mediador y colabore en la solución del problema vasco, por medio del diálogo, desde la defensa de todos derechos de Euskal Herria, reconociendo y acompañando a todas las víctimas, para lograr la reconciliación y la paz desde la justicia”.

Participación y corresponsabilidad
Entre otras características deseables, apuntan a que el nuevo obispo promueva una Iglesia evangelizadora de los pobres, “liberadora, que comparta sus bienes, solidaria con los países pobres y clases oprimidas del mundo” y que sea capaz de crear cauces de participación y corresponsabilidad en la Iglesia diocesana.

Que la mujer participe
La idea es además lograr una Iglesia sencilla, capaz de compartir los problemas de la gente, “que impulse la participación de los laicos, sobre todo de la mujer, en todos los ministerios eclesiales” y aliente comunidades plurales, insertas en los problemas del pueblo.

Renovar las estructuras
La renovación de las estructuras pastorales es otra acción deseable en la idea de que “lo comunitario sea el núcleo inspirador de Zonas pastorales, Arciprestazgos, Unidades Pastorales”.

Provincia eclesiástica vasca con Pamplona
Por último, los curas de Abetxuko hacen público su anhelo de que el nuevo prelado “potencie una Iglesia vasca, en colaboración con los obispos de Euskal Herria, unidos pastoralmente en una Provincia eclesiástica común dentro de la archidiócesis de Pamplona con Bilbao, San Sebastián y Vitoria”.

El afán por el ático de Rouco
“Entre los curas vascos hace tiempo que planteamos que los obispos que sean nombrados se queden para siempre, y que no estén cambiando cada cinco años, es decir, que se impliquen en la situación de la diócesis y no se dediquen a ir buscando otros destinos o cargos pensando en subir al ático de Rouco como objetivo final”, comentaban con ironía a ELPLURAL.COM sacerdotes vascos consultados.

La terna de la diócesis
En diferentes puntos de España se ha planteado en repetidas ocasiones que los nombramientos de obispos tengan lugar tras la presentación de una terna por parte de las diócesis, terna que utiliza después Roma para designar al elegido. Comentaban las mismas fuetnes: “Es una experiencia que ya se realiza en Alemania o en Austria”.