Opinión

En 1925, Primo de Rivera cerró el campo del Barça por una pitada contra el himno nacional

Pero lo primero, Aguirre y Pedro J., es impedir que sólo puedan estudiar los niños ricos

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Mar, 22 Mayo 2012

Los más de 30.000 aficionados, presentes en las Corts aquella tarde veraniega, silbaron con fuerza el himno español, mientras que  ovacionaron el himno del Reino Unido, el God Save The Queen. El gobernador civil de Barcelona era, en aquellas fechas, el  general Joaquín Milans del Bosch. Al enterarse de lo sucedido montó en cólera, trasladó la noticia al Gobierno de Primo de Rivera y se debió de creer que con el palo se arreglaban las convulsiones nacionalistas, olvidando por lo demás que, aparte de los nacionalismos periféricos, está el nacionalismo español.

Gamper, exiliado
En plena dictadura del general Primo de Rivera -avalada e impulsada por el Rey Alfonso XIII- los intensos y numerosos silbidos del campo del Barça provocaron el cierre de las Corts durante seis meses, aunque más tarde la sanción se quedó en tres. El presidente y fundador del club blaugrana, Joan Gamper, un ciudadano suizo residente en Barcelona, fue “invitado” por el Gobierno a que abandonara territorio español. Dicho de otro modo, fue enviado al exilio. ¿Cuándo se enterarán algunos que cada castigo de este género lo único que sirve es para incrementar el número de separatistas.

Más leña al fuego
O sea, que lo de pitar –por parte de  catalanistas y por nacionalistas catalanes, vascos y gallegos el himno Nacional- no es una cuestión actual. Viene de muy lejos. Sus raíces son remotas, pero resisten. Desde luego a base de amenazas al estilo de las difundidas ahora por la lideresa Esperanza Aguirre, junto al  Gran Ramírez  -tan alérgico al catalán y a lo catalán- sólo se consigue echar más leña a un fuego ciertamente peligroso. En ELPLURAL.COM no nos parece ni conveniente, ni adecuado, ni oportuno,  pitar al himno y al príncipe Felipe, pero la libertad de expresión marca la diferencia entre la España democrática y la España de las dictaduras militares. ¿O es que a Aguirre le gustaría emular al gobernador civil de Barcelona, de la saga de los Milans del Bosch?

Un gran favor
Pero los que se han lanzado ya a poner contra la pared a los nacionalistas -o no nacionalistas y sí sencillamente catalanes, vascos y gallegos, con el PP en primera fila- debieran saber que con semejantes montajes les están haciendo un gran favor. Y también tendrían que pensar que algo de mucho calado no funciona en nuestro país, cuando cada dos por tres emergen sensibilidades, partidarias algunas de ellas de la ruptura respecto a España.

Con ira patriótica
En todo caso, la pareja Ramírez/Aguirre está escondiendo, de este modo y con ira patriótica, lo que ocurre en España. Entre otras cosas, acontece que cientos de miles de personas, quizá millones, se han movilizado pacíficamente porque quieren salvar la educación de sus hijos. Déjense, agitadora Aguirre y amarillista Ramírez, de cargar contra los silbidos del himno y los nacionalismos efervescentes. Lo primero de todo es impedir que la educación escolar sólo la puedan tener a su alcance los hijos de los ricos.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM
 

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM