21 de Mayo de 2012
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Enric Sopena
Cabos Sueltos
Es hora de que, al menos, callen
¿Nos puede explicar el ‘camarada’ Alcaraz, acompañado de su séquito de catastrofistas, por qué han salido a la calle de nuevo? ¿Contra quiénes protestaban ahora los aliados ‘populares’ de este montaraz agitador, que da la impresión –a primera vista- de que es una especie de profesional de alborotos, entre gritos, insultos y evidente rencor? ¿Cuántas manifestaciones ha promovido Alcaraz en los últimos años?

Lo cierto es que ETA le ha servido de coartada habitualmente para atacar al Gobierno socialista. Pero ahora se ha quedado ya sin ETA, aunque él y sus voceros eludan la evidencia de que el adiós etarra a las armas es irreversible. Las denominadas Voces contra el Terrorismo han vociferado de nuevo. Arremetieron sobre todo, y como era previsible, contra el Ejecutivo. Mientras tanto, esas voces pedían además prisión o cárcel para Alfredo Pérez Rubalcaba. Espectáculo lamentable, manipulando a las víctimas –que no son todas las víctimas ciertamente- en un penoso dejà vu.

Un juego perverso
El PP estaba y no estaba a la vez en la mani. Nos encontramos, pues, ante un juego perverso, fruto de las intoxicaciones de gurús esotéricos como Mayor Oreja. Este partido -el de la doblez sistemática-, el PP, es el que probablemente va a gobernarnos. ¿Cómo Mariano Rajoy puede, tan tranquilo, aplaudir primero el comunicado de ETA y, días más tarde, enviar a una parte de sus huestes a montar otra gresca, porque de este modo procuran erosionar a Rubalcaba, al que no le perdonan su éxito como ministro del Interior?

El Estado de Derecho
Alcaraz y sus fieles repiten con fruición que ellos se limitan a pedir justicia. Ignoran –mejor dicho, pretenden ignorar- que en España funciona, desde hace más de treinta años –no antes- el Estado de Derecho. Son numerosísimos los terroristas que, a lo largo de los años, han sido detenidos, juzgados y condenados a penas muy graves. La justicia ha actuado y, si fuera necesario, funcionaría otra vez y sin ninguna duda.

El PP y los alcaraces de turno
Es una vergüenza política que el PP continúe amparando a los alcaraces de turno. Su orientación política es transparente y fácilmente detectable. En ese magma se observa enseguida el tufo ultramontano, el de quienes se suben al monte y el de cuantos hacen de la demagogia su modelo ideológico, que es, al fin y al cabo, el de la extrema derecha en cualquiera de sus diversas versiones.

El mérito, de Zapatero y Rubalcaba
En lugar de convocar a los ciudadanos de este país para celebrar todos juntos el definitivo ocaso de ETA, Alcaraz y Mayor Oreja se empeñan en describir la situación del terrorismo como si nada hubiera pasado desde 2004 hasta hoy. El mérito de que se haya acabado ETA –le guste o no a la derecha- es del Gobierno actual. Es el mérito de Zapatero y, en paralelo, el de Rubalcaba. Y es, por supuesto, el de muchísima buena gente del País Vasco y el resto de España que han dicho ¡basta! Desde 2004 a día de hoy, el PP sólo ha puesto obstáculos a la política contraterrorista del PSOE. Es hora, al menos, de que callen.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

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