El Telescopio
Jugadora de videojuegos reivindicando el color rosa - TodasGamers
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Twitter/@Lightning_Red

De 'insolente color rosita' la revolución de las 'gamers'

La revista "online" TodasGamers lleva dos años combatiendo machismo y prejuicios en el mundo de los videojuegos con sentido del humor y sin complejos

Jue, 8 Mar 2018

¿Cuántas mujeres juegan a videjojuegos? A simple vista, se diría que muy pocas. Sólo un 8% de las mujeres que juegan a videojuegos o juegan online lo hacen público Sin embargo, según datos de las dos patronales españolas de videojuegos -AEVI y DEV-, entre el 46% y el 48% de las personas que juegan a videojuegos son mujeres. Por tanto, casi la mitad de "gamers" -las mujeres- tienen un problema de visibilidad. Las mujeres que juegan sin ocultar su sexo suelen experimentar habitualmente agresiones virtuales, acoso, menosprecio, insultos o mansplaining (hombres explicando a mujeres cosas que ellas ya saben). Y aunque estos comportamientos se pudieran considerar una inercia pasajera, hay hasta movimientos organizados de jugadores cuyo objetivo es "protegerse" de la creciente visibilidad femenina en los videojuegos. El más famoso se llama a sí mismo "GamerGate", está extendido por todo el mundo desde hace años y busca anular cualquier tipo de influencia femenina, ya sea como jugadoras o como desarrolladoras e incluso periodistas.

 

En medio de este ambiente nació hace dos años la revista online española "TodasGamers", una revista de videojuegos que podría ser igual a cualquier otra excepto por un detalle: en ella sólo escriben mujeres. Desde el principio, las creadoras y seguidoras de la revista tuvieron que hacer frente a las resistencias machistas típicas del mundillo, lo cual no mermó en absoluto su actividad, sino que reforzó a su comunidad, que contestaba a las agresiones con ilimitada ironía y sentido del humor. Un ejemplo reciente: un usuario reprocha la aparente incompatibilidad entre el feminismo de TodasGamers y que el color dominante de la página fuera el... rosa

La reacción de las responsables de la revista y de sus lectoras fue inundar twitter de cosas en "insolente color rosita", desde camisetas, peinados, bolis, mandos de consola o consoladores. Hasta tal punto que no tardó en convertirse en "trending topic" y, de paso, ha sido adoptado como lema extraoficial de TodasGamers. 

¿Y lo de que la web sea rosa? ¿Es deliberado? Mar, directora de la web contesta a El Plural: "cuando hicimos una reforma de la web, le dije la diseñadora que lo quería todo lo más cursi y lo más rosa posible, hasta que a alguien le petase el hígado". Mar no oculta que tenían ganas de incordiar al poner ese color: "nos lo esperábamos. Hay quien tiene decidido qué es lo que tiene que ser femenino -como el color rosa- y cómo tiene que ser el feminismo, para que ambas cosas les genere rechazo". La frase de "insolente color rosita" es, según la propia Mar, "tan buena que ya hemos hecho camisetas con ella". 

¿Por qué hay hombres que sienten ese rechazo a que las mujeres asomen, por fin la cabeza en el mundo del videojuego? Mar cree que son restos de un tipo de educación masculina, que cree que toda presencia femenina puede ser suplida por la de "un hombre, que es mejor". Según la jefa de TodasGamers aún hay grupos de hombres que "temen perder su personalidad si tenen que tener en cuenta nuestros puntos de vista". 

Balance de dos años frenéticos

Desde 2016 hasta ahora, TodasGamers ha crecido en colaboradoras, ha organizado eventos, creado su propio podcast, cómics, jornadas de desarrollo de videojuegos -abiertas a equipos mixtos de hombres y mujeres- y se ha hecho prácticamente imprescindible en el panorama español del entretenimiento electrónico. ¿Es posible que hayan cambiado las cosas? Mar cree que las cosas han cambiado, pero no que sea sólo mérito de TodasGamers, sino porque era el momento de que cambiasen. "Lo que hacemos nosotras se empezará a ver en un par de años más. Estas cosas llevan su tiempo". Y los hombres también tienen su papel, aunque no puedan escribir en la web "hay traerles a casa. Nosotras tenemos que trabajar en los problemas, pero ellos también, una vez que están en nuestro terreno de juego y nos conocen se quedan sin excusas". 

¿Y qué hacer con las gamers que reniegan del "insolente color rosita" y del feminismo? Mar reconoce que hay mujeres que intentan integrarse siendo "hombres honorarios", debido a "cómo te acotan el ser una chica y te convencen luego de que eso es malo. Entiendo que algunas se distancien para querer entrar en el grupo, usando determinado concepto masculino de lo bueno". Pero aconseja no "dejarse engañar" y hacer aquello con lo que "una se sienta cómoda", aunque cree que para algunas de las jugadoras jóvenes aún es difícil de ver.