Uno de los miembros de La Manada, Antonio Manuel Guerrero, condenado a nueve años por abusar de una joven durante los Sanfermines de 2016, se ha vuelto a situar en el foco de la polémica. Las autoridades investigan si dispuso de un teléfono móvil oculto en la cárcel donde estuvo preso de forma provisional. A su salida del Juzgado, donde acude regularmente a firmar, ha asegurado que “es totalmente mentira, no era mi móvil. No tiene nada que ver conmigo”.

Además, ha afirmado que “estoy deseando hablar” pero que “no voy a hacer ninguna declaración” porque “no es el momento ni el sitio”.