El hospital universitario de Santiago de Compostela ha decidido al final retirar la alimentación artificial Andrea Lago, la pequeña de 12 años que padece una enfermedad degenerativa e incurable. Lo ha decido el equipo médico tras un acuerdo con los padres de la menor, que este lunes también fueron recibidos por el juez para forzar a ello.

El abogado de la familia ha dicho que la niña tendrá una muerte digna, como pedían sus padres, Estela Ordóñez y Antonio Lago, y ha celebrado que finalmente "la cordura" se haya impuesto y que la petición haya sido atendida. El letrado, Sergio Campos, ha añadido que no saben "exactamente qué es lo que ha pasado por la mente del equipo médico para variar sustancialmente" su postura.

Final digno
Sobre el tratamiento que se administrará a Andrea, el abogado ha explicado que se va a dejar una "mínima dosis" de hidratación, "la justa" para que los fármacos actúen", dado que "el organismo necesita de algo de hidratación para metabolizar" los sedantes, así como "una sedación entendemos que fuerte, para que la niña no sienta dolor".

"La vida de Andrea durante todos estos años no ha sido nada fácil y consideramos que con esta medida su futuro pueda ser un poco más dulce y fácil", había explicado a los periodistas el pasado día 2 de este mes y a las puertas del hospital gallego, donde consideró que la razón les asistía y que la ley está de su parte.

Vía judicial
Sobre la vía judicial iniciada por la familia, el abogado ha explicado que ésta no se va a a cerrar hasta que haya un desenlace, lo que puede ser cuestión de "solamente unos días, o de 38, o 40", por lo que "hay que ser cautos", pero "lo que sí está claro es que Andrea va a tener un final dulce, un poco más fácil que la vida que ha tenido hasta ahora".

El juzgado de primera instancia de Santiago también fue avisado sobre la decisión del centro médico explicando la posibilidad de un nuevo tratamiento paliativo, consistente en retirar la alimentación y mantener únicamente la hidratación necesaria para permitir la sedación.