Las becerradas, ese peculiar festejo en el que son los propios vecinos del pueblo los que torean y matan a un pequeño becerro de unos meses de vida no es algo que “solo preocupa a los animalistas”. No se debe quedar en un cajón para siempre porque alguien diga que “son solo animales”. No es algo que pueda negociarse o repararse con un “si no te gusta no vengas, pero déjame a mí”. Tampoco es menos importante que el puñado de votos de un sector dispuesto a aplaudir una agónica muerte.

No es la izquierda. No es la derecha. Ni siquiera es una opinión personal. Mucho menos cuestión de gustos. Nunca lo fue. Se trata del país –del mundo– que queremos construir. Y de si queremos mantener o no los recovecos oscuros y arcaicos en los que aún se resguardan, al amparo de políticos temerosos y sin voluntad, los que disfrutan con una violencia permitida y desatada.

Nos sentimos obligados a trabajar en política porque ningún otro partido ha dado aún el paso al frente que necesita este país. Pero lo daremos nosotros. En Europa primero; en el Congreso Español, después. Un paso que amplíe nuestro círculo de consideración moral en una dirección que se oponga a los actos violentos. 

Hoy debemos acudir a la Puerta del Sol todos los que pensamos que tolerar la violencia, en cualquiera de sus formas, es peligroso. A lo largo de las últimas semanas, el Partido Animalista ha hecho un esfuerzo enorme por documentar y mostrar el horror. El terrible sufrimiento de becerros que aún no han sido destetados y que ya se enfrentan a lo peor de la violencia humana. Crías que apenas saben correr y que, entre risas y alcohol, son atosigadas, banderilleadas y apuñaladas sin compasión por los vecinos del pueblo.

Dicen que de esta manera demuestran que ya no son niños, si no hombres. En realidad, es el relato de la bajeza moral y desfasada que no podemos seguir tolerando. Aún no hemos escuchado a ningún representante del Gobierno socialista oponerse a ellas, pero sí sabemos que es un Ayuntamiento socialista el que las autoriza. Tenemos que unirnos para que cada vez les sea más incómodo posicionarse del lado de los bárbaros. Hasta que descubran que siempre fue insostenible. 

A las cinco estaré en la Puerta del Sol y usaré la indignación que me provocan las becerradas para luchar con más fuerza que nunca por el fin de cualquier tipo de violencia. Seremos decenas de miles. En realidad, representamos el futuro. El futuro de un país que dejará atrás la violencia, la tortura y el maltrato como una forma de diversión para dar paso a la tolerancia, el respeto y la empatía como forma de relacionarnos.

 

Silvia Barquero es presidenta del Partido Animalista PACMA