La religiosidad de Jorge Fernández Díaz, que condecoró en varias ocasiones a la Virgen con medallas policiales, es archiconocida, pero no que iba haciendo labor de adoctrinamiento entre ministros europeos. Esto es, al menos, lo que se deduce de la anécdota contada por el titular de Interior de Francia, Bernard Cazeneuve.

El pasado martes, Cazenueve se encontraba en la Embajada española en Francia para recibir el premio convocado por la fundación Diálogo y allí contó, entre risas y gestos de incredulidad, que Fernández Díaz se le había acercado durante una reunión de los titulares de Interior en Luxemburgo, en el otoño pasado, y le sacó de su bolsillo “una pequeña foto, muy antigua”.

Santa Teresa de Lisieux

“¿Conoces a esta persona?”, le preguntó Fernández Díaz al ministro francés. “Me quedé parado… Esa foto antigua…Le dije que no, que no la conocía”, narró Cazeneuve.

“Esa persona es normanda. Es Santa Teresa de Lisieux. Dentro de unos días será la canonización de sus padres en Roma”, le precisó el entonces ministro español.

Cazeneuve reconoció que se sintió pillado, ya que como ministro del Interior francés gestiona las relaciones con las religiones. “Soy ministro de culto con cargos políticos en Normandía…y no tenía información de esa canonización. ¡Y él la tenía!”.

Cazeneuve contó con sentido del humor que coincidió con el ministro español en la canonización, el 18 de octubre de 2015. Entonces, se echó en el bolsillo una imagen de
de Santa Teresa de Lisieux, “parecida a la que había enseñado Fernández Díaz”.

Cazeneuve narró su historia ante el jefe del espionaje interior francés, Patrick Calvar, el fiscal antiterrorista, François Molins, y el prefecto de París, Michel Cadot, quienes escuchaban atónitos.

Sus premios a vírgenes
En su paso por el Ministerio del Interior Fernández Díaz condecoró a La Virgen de los Dolores, premió el mérito policial de Nuestra Señora del Amor, concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a la Vírgen del Pilar y encomendó la suerte de España a Santa Teresa de Jesús. En una entrevista con La Vanguardia confesó que tiene su propio Ángel de la Guardia al que nombra “Marcelo”.  También ha reconocido que su "plan de vida está muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei : ir a misa todos los días, rezar el Rosario, hacer un rato de oración, otro de lectura espiritual".