Una asistencia sanitaria digna e igualitaria. Esto es lo que reclama el colectivo de personas sordas y sus familiares, que sea cual sea la condición de un individuo: oyente o sordo, ir al médico no se convierta en una lucha de titanes.

Más de un paciente ha pasado por la experiencia de acudir a una cita médica, revisión o a urgencias y no llegar a comprender con exactitud las explicaciones médicas sobre su dolencia. Si a esta realidad se le suma que ese paciente es sordo, esta actividad tan cotidiana se convierte en un escoyo más a superar. Se crea una brecha social más.

Por ello, cansados de tener que depender de sus familiares oyentes, que acaban convirtiéndose en intérpretes improvisados, han lanzado una petición en Change.org. Su objetivo, según han explicado a ELPLURAL.COM, es conseguir el mayor número de firmas posibles para presionar a las autoridades y que estas opten por dos opciones: o contratar a intérpretes de lengua de signos que estén de forma permanente en centros de salud y hospitales, o que se opte por instalar el programa S Visual, una aplicación que permite hacer videollamadas que ponen en contacto a médico y paciente con un intérprete no presencial.

Poner fin a la “indefensión”

Jaime Martínez es uno de los promotores de la petición y, como hijo de personas sordas, sabe de sobra lo que es ser intérprete obligatorio en cualquier momento. Según ha lamentado, están cansados de sentirse “indefensos” al no poder expresarse bien, pues el problema es doble, que el enfermo pueda explicar qué le ocurre y que el médico pueda darle respuesta.

“Por lo menos queremos intentar que se dé a conocer este problema” y de momento, ya han conseguido algo más porque en menos de una semana llevan casi 600 firmas.

Falta de medios y comprensión

Según ha explicado Jaime a ELPLURAL.COM, hasta ahora sólo hay dos organismos que les ayudan con este tema. Tanto la Federación de Personas Sordas de la Comunidad de Madrid (FeSorCam), como la Asociación CILSEM, ofrecen de forma gratuita a sus intérpretes de lengua de signos. El problema aparece cuando se descubre que hay que solicitar dicho servicio con 48 horas de antelación, por lo que las consultas de urgencias quedan descartadas.

“Además, aunque lo pidas dos días antes, la mayoría de las veces ya no hay nadie disponible”, ha asegurado Jaime. “Ambas asociaciones alegan que, por recortes en las subvenciones, cada vez hay menos intérpretes”, ha explicado. “Nosotros solicitamos con más margen que 48 horas un intérprete para mi madre y nos dijeron que estaban todos solicitados” y esto es lo que le ha llevado a iniciar la petición.