En pleno escándalo por el caso de La Manada ha salido a la luz otra resolución judicial anterior, del mes de febrero, que ha hecho saltar todas las alarmas. Tampoco en el caso de un hombre que practicó sexo oral y penetró a su sobrina de 16 años, hay violación, sino abuso sexual.

Las tres magistradas del juzgado número 4 de Vilanova y la Geltrú han condenado al acusado a seis años y medio de prisión y a pagar una multa de 20.000 euros. La Fiscalía reclamaba 14.  

Los hechos ocurrieron en el propio domicilio del acusado. El texto de la sentencia considera probado que el 31 de julio de 2011, FMP, mayor de edad y sin antecedentes penales, subió al piso superior de su domicilio y se dirigió al cuarto de baño donde se encontraba la hija de su hermano, nacida el día 16 de junio de 1995, con la excusa de pedirle el móvil. Sin decir nada, le quitó el pantalón corto que vestía y la ropa interior y la llevó a la habitación, donde la penetró vaginalmente sin que la chica, “sorprendida y en estado de shock” ofreciera resistencia. Después de esto, el acusado abandonó el domicilio.

Sin embargo, el texto recoge que “no ha resultado acreditado que el procesado para llevar a cabo dichos actos hiciera uso de la fuerza física o amenazar a la menor”.  

La resolución señala también que las dos familias vivían en casas anexas y que existía entre ellas una estrecha y constante relación. El acusado ya había realizado tocamientos a la chica sin que ella dijera nada por temor a romper la armonía familiar, algo que el sabía y utilizaba para obtener satisfacción sexual a costa de la menor”.

La víctima “ha presentado síntomas de estrés post-traumático, ansiedad y fobias que requirieron tratamiento psicológico y no pudo retomar su vida normal hasta bastante tiempo después”.

Consulta aquí la sentencia