La prisión estatal de Neumünster, donde Puigdemont espera la decisión judicial sobre su extradición, está situada en la carretera de Boostedter, cerca de la ciudad que le da nombre. Fue construida entre 1901 y 1905 en el llamado "estilo imperial", con ladrillo rojo y muros encalados. Aunque se han ido añadiendo edificaciones más modernas, el conjunto es considerado como edificio histórico y recibe protección oficial. Todo ello en un área rodeada por un muro de 685 metros de largo y 5,5 metros de alto, que alberga -además de las celdas- talleres, una escuela de formación profesional y una clínica psiquiátrica de día.

Rehabilitación y contacto con el exterior

La prisión alberga, además de presos preventivos, a reclusos que cumplen sus primeras condenas, de menos de cinco años, y destaca también la presencia de internos jóvenes, a los que la cárcel ofrece la posibilidad de obtener el graduado escolar o la formación profesional en ramas como panadería,cocina, electrónica o ebanistería.

Además, todos los presos tienen derecho a recibir correspondencia, a dos horas de visita al mes donde es obligatorio usar el alemán -y se puede llegar a proporcionar un traductor-; a realizar llamadas telefónicas (que se costean ellos mismos) y a recibir dinero en una cuenta bancaria que la prisión dispone para ellos.

La web de la prisión también dispone de una sección para niños, donde se les explica cómo ponerse en contacto con sus padres y se responde a preguntas como "¿Qué es lo que hace papá/mamá en la prisión todo el día?". 

Además de a Puigdemont, en su día la prisión acogió al atormentado escritor alemán Hans Fallada, que escribió un libro sobre su experiencia Comiendo en un Plato de Lata, detallando cómo era la vida de los presos durante la República de Weimar