Momento en que una de las madres rescatadas recibe la noticia de la muerte de uno de sus hijos.



En este mundo donde la sociedad de la información manda, en el que lo audiovisual gana por goleada, donde parece que solo nos acongojamos cuando vemos en los informativos del mediodía la inmundicia del ser humano, sirviendo los 15 segundos posteriores a la voz y las imágenes como examen de conciencia sentados en el sofá de casa, del Mar Mediterráneo llegan casi cada día noticias que dejan a la raza humana en su umbral más bajo como seres con sentimientos y raciocinio.

Este siglo de la modernidad sabe lo que está ocurriendo en el mundo, de las injusticias que derivan de las guerras y cualquier conflicto, gracias a las cámaras de televisión. Muchos lo califican como la decadencia del hombre, puesto que esa reacción ante lo que ocurre a los más débiles dura el minuto y medio de la pieza del informativo.

En ocasiones, quienes padecen las guerras no reciben su escarmiento en el campo de batalla en que se ha convertido su ciudad. Lo hacen a escasos kilómetros de la salvación, de la tierra firme, de la libertad... a la que no llegan.

La ong británica MOAS nos lo ha mostrado en las últimas horas. Terribles imágenes. Niños muertos. Madres embarazadas que en medio de la alegría de salvarse y salvaguardar al futuro hijo, se enteran de que otros de sus pequeños no han alcanzado la meta vivos. Dramáticas voces que, sin entender su idioma, explican con claridad el dolor. Son duras pero a la vez necesarias para conocer lo que de verdad está ocurriendo con los refugiados y quienes, por lo menos, aspiran llegar a serlo vivos.



Los hechos tuvieron lugar la pasada madrugada y, a pesar de su crueldad, permiten observar el trabajo que desarrollan organizaciones no gubernamentales como MOAS o la española Proactiva Open Arms.