Cuando se ha intentado casi todo, cuando el tratamiento convencional ya no sirve, cuando se está a punto de tirar la toalla, el plasma adecuadamente procesado consigue curar o prevenir hasta cincuenta y cuatro patologías diversas. La técnica empleada, la aféresis terapéutica, se está situando en la primera línea de los tratamientos más innovadores de la medicina actual. Además, su coste es más reducido que muchas de las terapias habituales.

Ahorro sanitario
En determinados casos de corazones infartados, por ejemplo, resulta mucho más económico evitar el infarto mediante la plasmaféresis, que curarlo. El colesterol alto, que provoca 4,5 millones de muertes al año, también se puede tratar con esta técnica, que consigue eliminar del torrente sanguíneo sustancias nocivas como las que favorecen la arterioesclerosis u otros tipos de enfermedades vasculares.

Fernando Anaya, protagonista
Este fue uno de los mensajes centrales que difundió ayer el doctor Fernando Anaya, jefe de sección de Nefrología en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, en la clausura del Congreso Europeo de Pacientes, Innovación y Tecnología Sanitaria. Un paciente crónico, que asistía a la conferencia con evidente cara de satisfacción, portador de 17 stens (cánula que se utiliza para abrir vasos sanguíneos) y con nueve infartos de miocardio a sus espaldas, fue tratado por Anaya con esa técnica y un enorme punto y aparte fue anotado en su historia clínica.

Máster en la UCM
Que la Universidad Complutense de Madrid estrene este curso un master para expertos en aféresis, confirma la potencia de esta técnica innovadora, utilizada también en niños homocigóticos, determinadas cegueras, algunos casos de alzhéimer, tratamientos rejuvenecedores.

El futuro
En el Hospital Gregorio Marañón, la Unidad de Aféresis funciona 24 horas, todos los días del año. Anaya contabiliza en sus estadísticas que, a lo largo de 16 años. han sido tratados 13.000 pacientes en 16.000 sesiones. Entre sus proyectos de futuro no descarta la creación de un banco de plasma joven liofilizado, depositado por previsores voluntarios que lo podrán utilizar cuando los síntomas de la vejez se asomen a sus vidas.