A partir de este viernes 30 de junio el apellido paterno dejará de tener preferencia sobre el materno a la hora de inscribir a los recién nacidos en el Registro Civil. Los progenitores deberán ponerse de acuerdo para establecer qué apellido prima. En caso de que no se logre un consenso y haya transcurrido un plazo de tres días, será el propio Registro Civil quien establezca el orden en función del interés del menor, evitando poner por defecto el del padre.

No obstante, según recoge Europa Press, “la Dirección General de los Registros y del Notariado entiende que los encargados están preparados” y, además, creen que se alcanzará un acuerdo entre los progenitores en la gran mayoría de casos.

Podría darse el caso de que el Registro estableciera el apellido que va en primer lugar. La pregunta es: ¿Qué criterio se seguiría? En este sentido, se aclara que se evitarán cacofonías, combinaciones desafortunadas, se impediría que el primer apellido pueda dar lugar a confusión con un segundo nombre…

Todo esto surge de la hoja de ruta establecida de cara a la igualdad entre progenitores.