Este miércoles se dieron a conocer en la sede del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades los resultados de la IX Encuesta de Percepción Social de la Ciencia, que realiza la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) bienalmente desde 2002.

Entre los datos más destacados, la encuesta, presentada por el ministro Pedro Duque, y la directora general de FECYT, Paloma Domingo, revela que cerca de un 20% de la población reconoce haber recurrido a remedios no contrastados. Además, el 5,2% afirma que lo ha hecho en sustitución de un tratamiento médico.

En concreto, el 32% confía en la utilidad de la acupuntura, un 25% cree en la homeopatía y un 16% en la imposición de manos (Reiki). Para el ministro, estos resultados demuestran que una parte considerable de los ciudadanos no distingue entre terapias y pseudoterapias.

“Existe un alto nivel de confusión sobre la utilidad para la salud de algunas prácticas sanitarias claramente pseudocientíficas”, afirmó Duque. El resto de cifras lo avalan: el 23,3% de la población cree que la acupuntura tiene carácter científico y el 21% opina lo mismo sobre la homeopatía.

Estos datos, basados en 5.200 entrevistas realizadas en todas las comunidades autónomas entre el 14 de mayo y el 2 de julio de 2018, llegan solo una semana después de que el Gobierno lanzara el Plan para la Protección de la Salud. Esta nueva estrategia pretende acabar con todas aquellas terapias que no están avaladas por el conocimiento o los estudios científicos y que pueden poner en riesgo la salud.

Para el ministro, el objetivo no es "cambiar las creencias de la población, sino ayudar a las personas a distinguir entre creencias y certezas".

Prácticas cotidianas

Más allá de la pseudociencia, Domingo se refirió a otros comportamientos ciudadanos preocupantes: uno de cada cinco entrevistados no lee los prospectos de los medicamentos (19,1%) ni consulta al médico para seguir dietas (18,7%), un porcentaje que aumenta entre los hombres. Casi uno de cada cuatro no lee las indicaciones de las medicinas.

Respecto al nivel de confianza que despiertan las vacunas infantiles, otro de los temas más candentes de la agenda informativa del último año, la amplia mayoría de la población (87,4%) cree que los beneficios son superiores a sus riesgos, frente al 6,4% que opina lo contrario. En este mar de cifras también destaca que una pequeña proporción de la población –en torno a uno de cada diez– no sabe identificar el carácter científico de las vacunas o la quimioterapia.

Encuesta image671 405

Encuesta de la Percepción Social de la Ciencia. / FECYT

La imagen de la ciencia

La ciencia atrae, aunque no a todos por igual. Otro de los aspectos más destacados de la encuesta informa de que una de cada seis personas (16,3%) manifiesta de manera espontánea interés por los temas de ciencia y tecnología, una proporción parecida a quienes muestran curiosidad por la alimentación, el turismo y las pensiones. Este dato es similar al interés detectado en la encuesta realizada en el año 2016 (16%). 

Analizada al detalle, la investigación refleja que sigue habiendo importantes sesgos de género: el interés continúa siendo mayor entre los hombres (18,9%) que entre las mujeres (13,9%). No obstante, se observa una reducción progresiva de esta brecha de género durante la última década. 

El estudio también pone de manifiesto que la sociedad española tiene una alta consideración por los beneficios de la ciencia, ya que el 61% considera que son mayores que sus perjuicios, frente al 5,7% que piensa lo contrario. Cuando se pregunta de manera concreta por determinadas aplicaciones de la ciencia y la tecnología, algunas son consideradas más perjudiciales que beneficiosas por la mayoría de la población. Es el caso de la energía nuclear (el 67,4% cree que tiene muchos o bastantes riesgos) o el fracking (el 40,5% cree que tiene muchos o bastantes riesgos).

La encuesta introduce por primera vez en este apartado la inteligencia artificial (el 38,4% aprecia mucho o bastante riesgo) y la robotización del trabajo (el 45,9% de los encuestados ve mucho o bastante riesgo).

Informar y educar

Informar y educar son dos de los puntos prioritarios en la estrategia para revertir los datos negativos. “Tenemos que seguir trabajando para que los ciudadanos desarrollen pensamiento crítico y filtren toda esa información que les llega por Internet”, sostiene Domingo.

Y es que, según la encuesta, los ciudadanos no siempre acuden a las fuentes más adecuadas. De hecho, en plena era de las fake news, el 63,4% de todos los encuestados afirma que utiliza internet para informarse sobre ciencia y tecnología.

Por edades, las redes sociales y los vídeos son la fuente principal para los menores de 35 años. Entre los menores de 25 años hay más de 20 puntos de diferencia entre el porcentaje que utiliza redes sociales y el porcentaje que dice leer medios digitales. Las redes sociales son muy utilizadas (48% de los encuestados aseguran utilizarlas)

“Tenemos la ventaja de Internet como medio para llegar a los jóvenes. Un ejemplo serían los youtubers, aunque también está la amenaza de los bulos”, precisa la directora de la FECYT.

Respecto a la otra cara de la moneda, la educación, cuatro de cada diez españoles (40,6%) considera que el nivel de educación tecno-científica que ha recibido es bajo o muy bajo, mientras que el 12,6% lo califica de alto o muy alto y el 46,3% de normal. Estos datos son importantes ya que el nivel educativo influye en la percepción que se tiene de la ciencia.

Por otra parte, aunque el 56,9% de los encuestados considera importante saber sobre ciencia y tecnología en su vida cotidiana, algo más de la mitad (51,2%) asegura tener dificultades para comprenderla (el 54,5% de mujeres y el 45,6% de hombres).