Algunos propietarios y vendedores del mercado de La Boqueria (Barcelona), han denunciado que sus cajas fuerón saqueadas cuando la multitud de gente, sumida en el caos por el atentando que se estaba produciendo en La Rambla, irrumpió en el mercado. El caos también dio lugar a la sustración de objetos de valor que se dejó la gente que huía del lugar. 

Varios comerciantes han confirmado los hechos al diario La Vanguardia. “La abrieron y se llevaron todo, salvo 80 euros que nos dejaron en monedas”, comenta el dueño de una pollería a la que le sustrajeron 250 euros de la caja. En el caso de Josefina, dependienta de una turronería situada en la parte derecha del mercado, afirma que “se llevaron la caja entera”.

Maite Sarrato, propietaria de la tienda de especias Morilla Vila, no sufrió ningún robo porque vacío la recaudación rápidamente. Sin embargo, afirma que cuando volvió la normalidad se encontró la cerradura de la caja forzada. “Utilizaron un cuchillo de los que tenemos para cortar turrones para abrirla”.

Al principio del mercado se encuentra fruterías Mico, su propietaria comenta que “vi cómo se colaban en los puestos después de que todo el mercado se quedara en un silencio total y antes de que la policía comenzara a evacuar a la gente muchos aprovecharon para robar”.

“Al ver que muchos de los vendedores no estaban dentro de sus puestos y que la gente estaba intentando entrar y llevarse algo de valor, fui a uno de ellos y bajé la persiana para que pensaran que estaba echada”, afirma uno de los camareros del Bar Central, situado a pocos metros de la salida por la que escapó el conductor de la furgoneta que provocó la masacre.

Los testigos afirman que los autores de los robos eran principalmente “algunas de las personas sin techo que viven detrás de la plaza y que suelen pedir dinero por el mercado”,pero también había alguno “bien vestido, gente normal”.

No solo se dedicaron a robar la caja, también vieron cómo algunos se dedicaron a recoger del suelo los móviles, gafas y otros objetos de valor que la gente, en aquel momento de pánico, olvidaba. “Incluso hubo un momento en el que un hombre se sentó en nuestra terraza a beberse una cerveza que ya estaba servida”, declara uno de los camareros del bar El Mas del Mercader.