Moderarse es lo último en lo que la gente piensa en Navidad. Comprar, viajar y salir a comer o cenar alcanzan unos niveles que ejercen una gran presión sobre nuestro planeta. Hasta Papá Noel es un problema: si no crees en renos voladores, ese trineo ha de estar propulsado por cohetes para alcanzar la velocidad supersónica necesaria que le permite viajar por todo el mundo y visitar a cientos de millones de niños en una noche, y todo eso empleando ingeniería convencional.

El ejemplo de Papá Noel sirve para poner el acento en la cantidad de regalos que compramos y enviamos cada Navidad y los problemas de embalaje y transporte que generan. Y a medida que la población crece, también lo hace la cantidad de regalos. Para solucionar esto, los regalos se van transformando y adaptando al mundo virtual, como pasa cuando se regalan “experiencias”.

Este tipo de regalos tienen el beneficio añadido de disminuir los problemas que generan el embalaje y el transporte, pero los regalos virtuales también dejan una huella de carbono. Las descargas electrónicas también generan impacto, ya que se utiliza energía para almacenar y transferir los datos. Por lo tanto, todo lo que compremos va a dejar una huella, incluso aunque sea mediante proceso electrónico.

Entonces, ¿cómo podemos tener una Navidad más sostenible sin renunciar a la generosidad? ¡Aquí tenemos cinco consejos de oro!

1. Reduzca el desperdicio de alimentos

La cantidad de comida desperdiciada en Navidad deja tras de sí una enorme huella de carbono (y de agua). Utilizar menos comida y guardar las sobras en el congelador es una gran idea para evitar tanto desperdicio. Si el pavo y las verduras que han sobrado no caben en el congelador, pueden aguantar tres días en la nevera.

Sin embargo, lo mejor para no tener que tirar comida es no cocinar más que la cantidad necesaria. El tamaño de las raciones es muy importante, como también lo es cocinar platos que gusten de verdad. Solo porque algo sea tradicional no lo convierte en imprescindible. Por ejemplo, las coles no suelen gustar especialmente así que no las ponga en la mesa. También puede proponer una alternativa al tradicional plato de carne, como un asado de nueces, por ejemplo. Disponer de opciones veganas y vegetarianas puede aminorar el impacto de la cena navideña en lo que a las sobras se refiere.

2. Utiliza menos envoltorios

Es importante reducir el impacto de los regalos optando por envoltorios más sostenibles. Muchos de los embalajes no son reciclables, ya que están recubiertos de plástico. Esto es preocupante, ya que el plástico tiende a viajar por todo el mundo (se ha detectado plástico incluso en el polo Norte). Sería mucho mejor para el medio ambiente utilizar envoltorios hechos completamente de papel. Otra buena opción son las bolsas de regalo, que pueden ser reutilizadas y, por lo tanto, ayudan a reducir una gran cantidad de residuos.

3. Compra con conciencia

Puede hacer un doble regalo si compra en tiendas de segunda mano o en tiendas solidarias: apoya proyectos que merecen la pena y a la vez reduce el consumo. También puede comprar artículos elaborados localmente y dar un empujón a la economía del lugar. Comprar productos de segunda mano disminuye la huella de carbono a la mitad. Una camiseta normal y corriente genera una huella de aproximadamente 8,77 kilogramos de dióxido de carbono y 2.700 litros de agua. Si tan solo el 1% de los 55,6 millones de personas que conforman la población de Inglaterra comprase una camiseta de segunda mano en lugar de una nueva, ahorrarían alrededor de 4,9 millones toneladas de dióxido de carbono (el equivalente a conducir 1.049 automóviles durante un año) y la friolera de 1.500 millones de litros de agua.

4. Reutiliza elementos decorativos de Navidades pasadas

Las decoraciones navideñas y la moda se repiten cada año, así que reutilice los adornos. Resulta trágico que solo uno de cada cuatro jerséis de Navidad se utilice más de una vez. Y según Carbon Trust, se tiene que poner diez veces un árbol artificial para que genere la misma huella que uno de verdad.

5. La intención es lo que cuenta

Hay pocas festividades que traten más sobre ser cariñosos, atentos y generosos que la Navidad, así que celébrala e intenta evitar comprar regalos innecesarios que la gente no quiere. Las donaciones y actos de amabilidad aligeran la carga del trineo. Un compañero me regaló una vez un retrete para una familia de Sierra Leona. Sin envoltorios, sin plásticos: fue el mejor regalo de la historia… ¡y Papá Noel no tuvo que mover un solo dedo!The Conversation

Sharon George, Lecturer in Environmental Science, Keele University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.