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Primera jornada del juicio de Alsasua en la Audiencia Nacional - EFE
Primera jornada del juicio de Alsasua en la Audiencia Nacional
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EFE

Cambio de versiones en la primera jornada del juicio de Alsasua

El principal acusado de la agresión a los guardias civiles dice que no hizo nada y otro que ni estuvo en el bar de la pelea

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Lun, 16 Abr 2018

Cambio de versiones en las declaraciones de los acusados en el juicio en el juicio por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra), proceso envuelto en polémica por la acusación de terrorismo y las elevadas penas que se piden a los 8 acusados que llevan más de 500 días en prisión preventiva.

Ohian Arnanz, el principal acusado y para el que el fiscal pide 62 años y medio de cárcel, ha reconocido que sí estuvo en el bar Koxka donde ocurrieron los hechos, aunque no participó en nada. Durante la fase de instrucción negó a la policía y al juez instructora que estuviese en el establecimiento de Alsasua.

“Se me quedaba la cosa grande”, ha asegurado el acusado a preguntas de su abogado para justificar los motivos por los que negó su presencia en la fase de instrucción.

Ante el juez, decidió, “bajo miedo”, situarse lo más lejos posible de los hechos, pero después, hablando con su nueva defensa y su familia ha tomado la decisión de contar en el juicio lo que pasó, lo que vio y vivió ese día para “colaborar con la justicia”.

Así, ahora ha explicado que un chico de su pueblo el llevó hasta el fondo de bar para que no se metiera en el altercado y ha insistido en que no amenazó a los agentes con pegarles ni con nada, ni tampoco le preguntó a uno de ellos si era “madero”.

De hecho, no sabía que era guardia civil, aunque le sonaba la cara. “Me enteré después”, ha puntualizado antes de reiterar que estuvo en el bar y que, por tanto, “me tuvieron que ver”.

“Nunca he tenido problemas ni altercados con la Guardia Civil” ni ha sentido animadversión por ningún cuerpo policial, ha continuado el principal acusado, que también ha negado ser miembro del movimiento Ospa que propugna la expulsión del País Vasco y Navarra de las fuerzas de seguridad del Estado y haber participado en alguna de sus actividades.

Según el fiscal, fue Arnanz quien propinó un puñetazo en la espalda al teniente de la Guardia Civil y agredió a una de las mujeres. “Propinaba patadas y pisotones con gran profusión”, dice el escrito del Ministerio Público.

Otro dice que no estuvo en el bar

Por su parte Adur Ramírez, uno de los tres acusados de la agresión, ha afirmado en el juicio que no estuvo en “toda la noche” en el bar Koxka, donde se produjeron los hechos, ya que se fue a casa antes, sobre las 2 de la mañana, y allí vio a sus padres.

Ramírez, que se ha negado a contestar a la Fiscalía y la acusación, se enfrenta a una petición fiscal de 50 años de cárcel como uno de los principales agresores de los agentes y sus parejas

Según su versión, se fue solo a su casa y cuando llegó comió algo. En ese momento, cuando él estaba en la cocina, ha relatado, llegaron sus padres que también venían de ver el partido.

El encausado ha reconocido que a las 3 y media de la mañana recibió una llamada de otro de los acusados, Julen Goicoechea, quien, según su versión, le despertó para preguntarle por un hermano suyo que no había vuelto a casa, desmintiendo así que le llamara para planear la agresión a los guardias civiles.

“Me enteré de todo a la próxima mañana, que vi mogollón de 'Whatsapp' y de mensajes de que habían detenido a Jokin”, ha dicho sobre cuándo tuvo conocimiento de la agresión.

Discutieron por 4 multas

Jokin Unamuno, otro de los acusados, sí ha reconocido que habló con los agentes agredidos y se enfadó con ellos en el bar de los hechos porque le habían puesto cuatro multas.

“Le dije que menuda jeta que tenían porque se dedicaban a crujir a multas a los jóvenes del pueblo y que luego acudían a los bares”, ha dicho Unamuno, que está en prisión provisional y se enfrenta a una petición fiscal de 50 años de cárcel.

“Yo no golpeé a nadie”, ha seguido declarando Unamuno, que solo ha accedido a responder a su abogada, para negar que la discusión que tuvo dentro del bar con los agentes fuera violenta.

Él, ha dicho, se quedó dentro del bar y no vio la agresión que tuvo lugar en la calle, donde los guardias civiles y sus parejas resultaron heridos y donde lo sitúan algunos testigos.

“No golpeé a nadie, ni dentro, ni fuera, ni en la puerta del bar”, ha insistido el acusado, y ha dicho que no salió del establecimiento hasta después, cuando vio “al teniente tendido en el suelo y a una mujer encima suya como protegiéndole con el cuerpo”.

Él también ha cambiado su declaración ya que cuando fue detenido dijo que no tenía ni idea de que eran guardias civiles. “En ese momento lo que quise es exculparme. Viendo el cariz que ha tomado todo este asunto he venido a explicar lo que pasó”, ha indicado hoy en el juicio.