Los residuos de las cuatro bombas nucleares que cayeron accidentalmente en Palomares (Almería) y parte del material que se dispersó en el medioambiente en 1966 están "pendientes" de la respuesta de Estados Unidos a la posición planteada por España de que la "única solución definitiva posible" es la retirada del suelo contaminado por parte del país norteamericano.

Contactos diplomáticos
Así, según un documento técnico del CIEMAT, el asunto se encuentra actualmente en manos del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y de sus máximas autoridades, tras diversos contactos a nivel diplomático entre ambos países. En este documento, se recuerda que tras una primera limpieza efectuada en 1966, España y Estados Unidos "han venido colaborando" en el seguimiento de los habitantes de la zona y en la evolución de la contaminación residual en el ambiente.

Larga espera
Sin embargo, ha habido que esperar hasta el 17 de diciembre de 2004, cuando el Gobierno del Reino de España por acuerdo de Consejo de Ministros, aprobó el 'Plan de Investigación Energética y Medioambiental en Materia de Vigilancia Radiológica' (PIEM-VR) que debía realizar el CIEMAT en los terrenos afectados una vez que, tras su expropiación, requerían de "una detallada vigilancia radiológica ambiental".  Tres años más tarde, en 2007, el CIEMAT y el Departamento de Energía de Estados Unidos, firmaron un acuerdo para realizar un mapa detallado de la contaminación existente, "superficial y en profundidad".