La crisis es la que marca el camino y las directrices de nuestro país, de nuestra comunidad, y los que asistirán al Congreso regional del PP esperan propuestas encaminadas a luchar contra el déficit, estrategias para conseguir ser una fuerza política con ideas y soluciones, y no un grupo de agradecidos a un dirigente que tiene su historial, ha conseguido no pocas cosas pero se ha quedado en la cuneta, por desgracia para sus intereses y los del PP andaluz, que ha hecho todo bien menos embarcarse en una campaña electoral sin mensaje, con la losa de los recortes y los presupuestos, dirigida a desprestigiar al oponente por los EREs de turno, sin darse cuenta que el ciudadano quiere alternativas, que le respondas a una pregunta muy sencilla: qué vas a hacer tú que no hayan hecho los que nos han gobernado durante veinte y pico años. Fácil, ¿verdad?
Juan Ignacio Zoido, que ha visitado Granada esta semana en calidad de presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, va a acceder a la presidencia del partido en el peor momento posible. Un momento de incertidumbre social y económica, un momento en el que su partido gobierna en la Moncloa y tú eres oposición en la Junta, lo que te impide criticar a los gobernantes de izquierdas de Andalucía cuando tu partido mete la tijera en el conjunto nacional. Esta situación de jefe del cortijo en España y opositor en Andalucía es tan incómoda como abocada al desgaste, y para voltear la situación el PP precisa de una directiva fuerte, tecnócrata, sin nombres pero con hombres y mujeres capaces de dar respuesta a todos los interrogantes sociales. Está bien el anuncio de Zoido de prescindir de vicepresidencias, pero estaría mejor el anuncio de que va a prescindir de la sevillanía que ha gobernado este partido durante tanto tiempo. Vale que en el pasado los resultados obligaran a un centralismo de mando, pero hoy por hoy, es un sinsentido. Granada, Almería y Córdoba han ganado enteros, especialmente las dos primeras, y en la ciudad de la Alhambra más de uno sospecha que el único 'caramelo' que Zoido va a donar a la expedición granadina es el de la presidencia del Congreso. Sebastián quiere más, quiere presencia explícita en la Junta Directiva Regional, quiere estrategas metidos en el meollo, dar al partido un golpe de timón que emule al que ya parece tener con la portavocía parlamentaria de Carlos Rojas.
Si nos fijamos en lo conseguido por el comité provincial, Granada debería tener peso específico en el nuevo grupo de mando del PP andaluz, pero mucho me temo que no será así. Los elefantes que se resignan a retirarse ya se han posicionado en torno a la figura del nuevo presidente, que a su vez ha sido designado directamente por el que ahora será homenajeado. Está todo el pescado vendido, todo el pastel repartido y, como siempre, Granada pondrá la casa, las serpentinas, los matasuegras, incluso las medias noches y los vasitos de plástico para la naranjada. Pero a la hora de repartir el pastel, se dedicarán en exclusiva a cortar la tarta y colocar trozos en platos ajenos. Si me equivoco, prometo escribir otro artículo contando el porqué del cambio, pero eso es mucho adelantar. Es casi soñar con un PP con granadinismo en su gobierno. Como soñar es gratis, Rajoy no podrá subirme el IVA. Algo es algo.
Jesús Cascón
Director andaluces.biz
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Juan Ignacio Zoido, que ha visitado Granada esta semana en calidad de presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, va a acceder a la presidencia del partido en el peor momento posible. Un momento de incertidumbre social y económica, un momento en el que su partido gobierna en la Moncloa y tú eres oposición en la Junta, lo que te impide criticar a los gobernantes de izquierdas de Andalucía cuando tu partido mete la tijera en el conjunto nacional. Esta situación de jefe del cortijo en España y opositor en Andalucía es tan incómoda como abocada al desgaste, y para voltear la situación el PP precisa de una directiva fuerte, tecnócrata, sin nombres pero con hombres y mujeres capaces de dar respuesta a todos los interrogantes sociales. Está bien el anuncio de Zoido de prescindir de vicepresidencias, pero estaría mejor el anuncio de que va a prescindir de la sevillanía que ha gobernado este partido durante tanto tiempo. Vale que en el pasado los resultados obligaran a un centralismo de mando, pero hoy por hoy, es un sinsentido. Granada, Almería y Córdoba han ganado enteros, especialmente las dos primeras, y en la ciudad de la Alhambra más de uno sospecha que el único 'caramelo' que Zoido va a donar a la expedición granadina es el de la presidencia del Congreso. Sebastián quiere más, quiere presencia explícita en la Junta Directiva Regional, quiere estrategas metidos en el meollo, dar al partido un golpe de timón que emule al que ya parece tener con la portavocía parlamentaria de Carlos Rojas.
Si nos fijamos en lo conseguido por el comité provincial, Granada debería tener peso específico en el nuevo grupo de mando del PP andaluz, pero mucho me temo que no será así. Los elefantes que se resignan a retirarse ya se han posicionado en torno a la figura del nuevo presidente, que a su vez ha sido designado directamente por el que ahora será homenajeado. Está todo el pescado vendido, todo el pastel repartido y, como siempre, Granada pondrá la casa, las serpentinas, los matasuegras, incluso las medias noches y los vasitos de plástico para la naranjada. Pero a la hora de repartir el pastel, se dedicarán en exclusiva a cortar la tarta y colocar trozos en platos ajenos. Si me equivoco, prometo escribir otro artículo contando el porqué del cambio, pero eso es mucho adelantar. Es casi soñar con un PP con granadinismo en su gobierno. Como soñar es gratis, Rajoy no podrá subirme el IVA. Algo es algo.
Jesús Cascón
Director andaluces.biz
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