Esta cita viene a cuento no porque me haya vuelto belicista de la noche a la mañana sino porque me va a ser útil para contestar a un lector de este periódico que, en un comentario que hizo a uno de mis últimos artículos, me solicitaba que como economista diese mi versión de cómo salir de la crisis y concluía: “Gracias porque hasta ahora, desde los grandes “gurus” mundiales hasta los acabado de licenciarse nos cuentan cosas totalmente dispares y yo estoy coleccionándolas para “después”.

Pues lo siento, pero voy a defraudar a este lector -que responde al nick de “saavedra”- porque aunque parezca una “boutade” los economistas no somos los responsables de acabar con la crisis. Las soluciones dependen casi en exclusividad de los políticos y me voy a explicar buscando una similitud con el “arte” de la guerra según la versión del belicoso barón de Jomini. Los políticos, en esta semejanza, serían los estrategas y, a su vez, los que disponen las tácticas a seguir, mientras que los economistas seríamos los que asumiríamos la responsabilidad meramente logística.

Dicho de otra forma sencilla y comprensible. Son los políticos los que, en función de sus diferentes ideologías, determinan los objetivos económicos e, incluso, los medios que han de emplearse y a los economistas nos corresponde entonces, y sólo entonces, la función de asesoramiento y de dirección para que aquellos medios sean utilizados de la forma más eficiente y eficaz en la consecución de los objetivos prefijados.

Un ejemplo terminará de aclarar la idea que pretendo expresar: un político neoliberal será partidario de que los mercados se autorregulen -como si ello fuera posible- y no le dolerán prendas en reducir el déficit presupuestario recortando gasto social, mientras que otro socialdemócrata se inclinará por el control y la regulación de los mercados e intentará reducir la deuda pública incrementando los impuestos que habrían de recaer entre los contribuyentes en relación directa a sus posibilidades económicas.

Pero todo lo que se lleva contado no es óbice para que los economistas nos pronunciemos, como cualquier otra persona y en función de nuestra particular ideología, sobre la forma que preferiríamos superar la crisis que nos atenaza.

En la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense donde estudié, tuve dos catedráticos, Juan Velarde y José Luis Sampedro, que son el paradigma de lo que acabo de expresar. Ambos catedráticos de reconocido prestigio y a los que se les supone, por tanto, similares conocimientos sobre el funcionamiento de la Economía -con mayúsculas- ofrecerían soluciones diametralmente distintas para enfrentar la crisis.

Juan Velarde ha sido uno de los economistas de cámara de José María Aznar y, actualmente, es asesor de la fundación que éste preside -FAES-, mientras que José Luis Sampedro es, hoy, uno de los más firmes defensores del 15M y un preclaro referente de este movimiento. ¿Se podría pensar por un instante que las soluciones que ambos aporten, estimado “saavedra”, pueden tener algo en común?

Aunque hasta el momento me he salido por la tangente y no he manifestado mi posición, le ofreceré una pista que puede ser determinante. Si ya forma parte de su “colección” las soluciones aportadas por José Luis Sampedro, por favor, anote al lado ... “y las de un rendido discípulo del sabio catedrático”.

Gerardo Rivas Rico  es Licenciado en Ciencias Económicas