El ilustre periodista se regodeaba con la idea de que Zapatero sería la nueva víctima del chantaje político propiciado por una investigación judicial sobre el terrorismo. En aquella ocasión fue el Gal y en ésta podría ser el presunto “chivatazo” a los terroristas. Ocurre, sin embargo, que un auto de la Audiencia Nacional (AN), asumido unánimemente por los catorce magistrados del pleno de la sala de lo penal del tribunal, cuestiona toda la instrucción realizada y revoca el procesamiento de las personas imputadas en la causa. El caso Faisán, ¿recuerdan?

¿Y ahora qué, académico de la Lengua? ¿En qué lugar ocultamos la susodicha y me estoy refiriendo al órgano muscular de su cavidad bucal? ¿Hacemos como que no sabemos nada y escribimos un artículo, como así ha hecho, sobre la salida de pata de banco de la jueza, también de la AN, -por aquello del “encima se ríen estos cabrones”- que va a suponer el reinicio del juicio contra los presuntos etarras? Aunque, ¿no se iba a notar en exceso, después de abrir tantas ediciones del periódico que preside con cualquier mínima incidencia del caso Faisán, que no se incluyese y tratase esta última noticia que, prácticamente, supone el archivo de la causa?

Pero, cuando se tienen recursos de viejo y taimado periodista se encuentran soluciones a los problemas por muy insolubles que pudieran parecer. ¿Cuál ha sido? Pues muy sencilla, casi al final del periódico, entre la noticia de que “un juez de Texas ha propinado una paliza a su hija” y la de que “la tripulación de cabina de Ryanair se desnuda para un calendario benéfico” se abre paso el siguiente titular: “La AN desautoriza la investigación de Ruz en el Faisán” y, además, va acompañado de un subtitulo que lo aclara al especificar “Dice que hay “inconsistencias en la implicación de los tres mandos policiales”. La palabra “presunta” calificando a la de “implicación” de los policías -al no haberse dictado sentencia- brilla por su ausencia, pero ¡bueno! habrá sido un lapsus del redactor de la noticia.

Hasta aquí, la historia del caso Faisán vista desde el prisma de un determinado medio y el de su presidente que ya hacía fiestas pensando en sus posibilidades chantajistas con una determinada víctima: Zapatero. Pero pensemos por un instante en la utilización que de este caso ha hecho el Partido Popular. Quizás una única frase del diputado popular azote de Rubalcaba en las sesiones de control al Gobierno, Ignacio Gil Lázaro, resuma esta utilización: “El caso Faisán no le va a salir gratis, tiene una deuda con el Estado de Derecho, con las víctimas, con la Policía y con los ciudadanos, que se la van a hacer pagar en las urnas y tal vez en el tribunal, siendo el pórtico de su derrota y de su vergüenza”.

Ahora, la Audiencia Nacional revoca por unanimidad de todos los magistrados de la sala el procesamiento de los imputados y archiva, de facto, la causa ¿le saldrá gratis al diputado popular, Gil Lázaro, todas las difamaciones y maledicencias proferidas contra el ministro de Interior? ¿saldará su deuda con el Estado de Derecho, con las víctimas, con la Policía y con los ciudadanos? y, finalmente, ¿pagará en las urnas y en los tribunales sus insidias e injurias? Mucho me temo que no y que, antes al contrario, se encuentra en el pórtico de su victoria y de su desvergüenza. En esas estamos.

Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas