Arya Stark no era la única con una lista de venganza, al mejor estilo de la Amanda Clarke de RevengeCersei Lannister tiene la suya propia, una lista que ha ido recopilando cuidadosamente desde el principio de la serie, a la espera de encontrar el momento y de tener el suficiente poder como para tachar todos esos nombres con rotulador rojo de un solo golpe. No va a dejar que la muerte de sus hijos quede impune, y ahora que se ha sentado en el Trono de Hierro, es lo primero que soluciona.

Y lo hace sin ninguna consideración, buscando la manera más cruel y dolorosa posible. Está cobrándose sus deudas, más que pagándolas. La destrucción del Septo de Baelor ya demostró que las sutilezas no están hechas para Cersei, menos ahora que es reina. Ya no le importa que vean a Jaime en su cama, hasta se diría que obtiene cierto placer de ver la escandalizada sorpresa en los ojos de su doncella. Y, por supuesto, no importa quien pueda morir, y de qué manera, en su guerra contra Daenerys Targaryen. Ya comentamos que era casi más un conflicto de estilos, filosófico y ético, que meramente militar, y que inflige derrota tras derrota al ejército de Dany, con el único propósito de que deje campar a sus anchas a sus dragones.

Si entonces se probará si son tan vulnerables como Cersei y Qyburn creen, aún está por ver. Lo que sí hemos visto en este The Queen’s Justice es que la justicia de la reina Lannister se parece mucho a la venganza. Cersei tortura a Ellaria Arena de la peor manera que se le ocurre (envenenando a su hija y dejándola morir ante los ojos de su madre), y aunque tomar Altojardín es una maniobra estratégica (necesitan los víveres y la fortuna Tyrell para sufragar la guerra), también hay cierto componente revanchista en la maniobra. Al menos, hasta que Lady Olenna le confiesa a Jaime no sólo que sabía que Joffrey era su hijo, sino que fue ella quien lo asesinó.

Los triunfos duran poco en Juego de Tronos. De momento, Cersei y ese Euron en gira mundial de grandes éxitos saborean las mieles de las victorias que Daenerys probó en la Bahía de los Esclavos. Si excesiva seguridad en sus posibilidades es lo que ha hecho fracasar su estrategia, hasta ahora. ¿Será también el punto débil de la de las huestes Lannister?

Daenerys y Jon, el Fuego y el Hielo. (Fuente: HBO)

Mientras ocurría todo eso, en Rocadragón y en Invernalia se producían dos encuentros muy esperados. El que había levantado más expectación, por supuesto, era el de Daenerys y Jon Nieve, el Fuego y el Hielo, que no podía ser tan plácido como sugerían los saludos en la playa del propio Jon y Tyrion. Los dos monarcas son tozudos y persistentes, y se echan en cara pecados del pasado para justificar sus desconfianzas.

Como de costumbre, es Tyrion quien demuestra haber aprendido varias cosas de Varys y consigue un compromiso entre los dos: Daenerys permite a Jon extraer vidriagón, y ya se cobrará ese favor más adelante. Las conversaciones que tienen ambos personajes avanzan lo suficiente como para que los dos se den cuenta de que no deben subestimarse mutuamente, de que ocultan bastante más de lo que dejan ver. Que no deben cerrar esa puerta, aunque ahora no consigan ponerse completamente de acuerdo.

Resulta simpático ver la reacción de Jon y Davos a la vista de los tres dragones volando sobre sus cabezas, y también es interesante comprobar que Dany no es el tipo de reina que prefiere quedarse sentada en el trono supervisando las hostilidades. No va a tardar en subirse a Drogon para buscar la flota de Euron Greyjoy o para abalanzarse sobre los ejércitos de Cersei en esa gran batalla que nos han prometido, una batalla cuyo resultado no está tan claro como podría parecer.

Mientras llega ese momento, Invernalia acoge a otro hijo pródigo en su seno, Bran Stark. Aunque la persona que vuelve allí ya no es el niño que escalaba sus torres, y al que Jaime tiró al vacío desde una de ellas. Sansa se da cuenta de ello cuando Bran le describe la ceremonia de su boda con Ramsay; la deja tan confundida como a los espectadores, aunque más afectada emocionalmente.

El rol de este Bran que aún no es de verdad el Cuervo de Tres Ojos está por definir, aunque da la sensación que no entrará en juego hasta que no se materialice la amenaza de los muertos. Sin embargo, ver a Sansa abrazar a su hermano es un respiro muy bienvenido en Juego de Tronos. Ella está demostrando tener madera para llevar las riendas de un castillo, tiene ojo para los aspectos más prácticos del día a día. Es un buen comienzo si acaba siendo la Reina en el Norte.

Lo que sí parece estar claro es que el impulso de este arranque de la temporada es mostrar a Daenerys que tomar el Trono de Hierro no es fácil. Cuando uno juega al ajedrez, tiene que tener en cuenta al rival que tiene enfrente, tiene que adelantarse a sus movimientos o adaptarse a sus tácticas. Creer simplemente que uno es lo suficientemente poderoso para ganar no basta. ¿Bastará lanzar todo el potencial del ejército Targaryen contra los Lannister? ¿Es necesario desactivar primero a Euron? ¿Quedará algo de Poniente cuando la Larga Noche caiga sobre él?

Notas al margen

  • Los banqueros de Braavos regresan para recordarle a Cersei que la Corona les debe mucho dinero, y con ellos vuelve Mark Gatiss, co-creador de Sherlock con Steven Moffat, y al que se le dan especialmente bien estos personajes sibilinos y cínicos.
  • Daenerys se queda intrigada con esa frase de que Jon fue apuñalado en el corazón por sus compañeros de la Guardia de la Noche. ¿Se descubrirá que Melisandre lo resucitó?
  • Hablando de Melisandre y su mutis por el foro, curiosa esa frase que le dice a Varys de que tanto él como ella morirán en tierra extranjera. De repente, tememos enormemente por la integridad física de la Araña.
  • Con este episodio, ya son tres las ciudades que han dado vida a Desembarco del Rey: Dubrovnik hasta la quinta temporada, Girona en la sexta y, ahora, el casco histórico de Cáceres. Son cuatro, en realidad, si contamos el rodaje en Malta del piloto original.
  • Sólo por diversión, Pilou “Euron Greyjoy” Asbaek, en un vídeo promocional de Eurovisión 2014, celebrada en Copenhague, y de la que él fue uno de los presentadores.