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Pablo Molinero, protagonista de ‘La peste’. (Fuente: Movistar+)

‘La peste’ aspira a ser un viaje sensorial al siglo XVI

Los creadores de la serie de Movistar+ nos explican las claves de la historia, que se estrena el viernes

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Jue, 11 Ene 2018

Sevilla, finales del siglo XVI. La ciudad es una de las urbes más importantes del mundo conocido gracias a los barcos que llegan de América y al comercio con las riquezas de todo tipo procedentes de allí. Pero, al mismo tiempo, en sus afueras se agolpan personas que, buscando una vida mejor, sólo encuentran pobreza y enfermedad, y entre las que va a desatarse una de las peores plagas: la peste.

En la conjunción del mayor esplendor y la amenaza de una muerte terrible e inevitable se mueve La peste, la ambiciosa serie que Movistar+ estrena bajo demanda, al completo, el viernes, y que pretende ser un comentario social de la situación actual llevando a los espectadores a zambullirse en el siglo XVI. Su responsables son el director Alberto Rodríguez y el guionista Rafael Cobos, que han querido transportar a los espectadores a aquella Sevilla con una ambientación minuciosa y una impresionante fotografía.

La serie, de hecho, se ha grabado casi en su totalidad en localizaciones reales de Andalucía y Extremadura y, en palabras de dos de sus protagonistas, Pablo Molinero y Paco León, ese trabajo de recreación traspasa la pantalla. “Había algo sensorial que me caló mucho”, explica León, que da vida a Luis de Zúñiga, un oportunista que se ha hecho rico especulando con el comercio con el Nuevo Mundo, y que utiliza su dinero para influir en el gobierno de la ciudad.

Rafael Cobos y Alberto Rodríguez son los artífices de la serie. (Fuente: Movistar+)

Con él se reencuentra Mateo, el protagonista principal de La peste, un hombre perseguido por la Inquisición que vuelve a Sevilla para ayudar al hijo bastardo de un viejo amigo, y que se ve envuelto en la investigación de las muertes de personas importantes en la ciudad. A Mateo lo interpreta Pablo Molinero, que describe también la experiencia de ver los episodios como que “a mí se me quedó una sensación amarga, es muy agridulce. Es una realidad muy dura y está contada sin tapujos, sin velos… Es verdad que es muy sensorial; el olor, lo estético, traspasa la pantalla”.

Esa experiencia sensorial al ver La peste está buscada por Alberto Rodríguez, que quería que fuera como un viaje en el tiempo a la época de mayor riqueza de Sevilla, y al contraste con la gran pobreza que existía de forma paralela. Y, además, también buscaba trazar conexiones con la crisis actual. “Hemos intentado hacer un diálogo entre dos épocas tan distintas como la actualidad y el siglo XVI”, apunta el director, que añade que “evidentemente, el personaje de Paco León tiene mucho de esta frase terrible que se dice muchas veces de que la crisis es una oportunidad. Una oportunidad, ¿de qué? Pues de que los listos se hagan más ricos, simplemente”.

Por eso también se han tomado algunas licencias históricas con la última gran plaga de peste negra que asoló Sevilla. Ocurrió en 1649, pero ellos hacen que en la serie ocurra antes para que poder mostrar el contraste entre la enfermedad y las ínfulas de grandeza provocadas porque la ciudad era la puerta a Europa de los bienes traídos desde América.

“Nos interesaba que, cuando ocurre la historia, fuera en el momento climático de esplendor, que ese momento de plenitud conviva con el peor de los escenarios posibles, con una peste que pueda terminar asolándola y que pueda hacer que pierda el monopolio sobre el comercio (del Nuevo Mundo)”, señala Rafael Cobos.

El inquisidor Celso de Guevara. (Fuente: Movistar+)

Y para mostrar ese momento, La peste se sirve de un “thriller existencialista”, en palabras de Paco León. Hay asesinatos que investigar, pero también hay discusiones sobre algunos aspectos fundamentales que regían la época y un enfrentamiento entre la razón y la superstición que se encarna en Mateo y en Valerio, el hijo de su amigo. Pablo Molinero explica que “a Valerio, que va con sus amuletos, es una cosa que yo le intento transmitir, la importancia de pensar con tu cabeza y, sobre todo, de cuestionarte las cosas. (A Mateo) Esto le lleva a cuestionarse pensamientos como la figura de Dios, que nadie se la cuestionaba en aquel momento. Entonces, no creer en Dios te creaba un vacío importante, y la única manera que se le ocurre de llenarlo es con vino”.

Mateo también mantiene esas discusiones con el inquisidor Celso de Guevara (Manuel Solo), discusiones que hacen que, en ocasiones, se pueda encontrar la sombra de El nombre de la rosa. “Es un poco referente porque el padre de la investigación deductiva, y de esta forma de escribir, es (Arthur Conan) Doyle con Sherlock Holmes. Y de Sherlock Holmes pasamos a Guillermo de Baskerville y, si quieres, de Guillermo de Baskerville pasamos a Mateo, no me parece mala la transición”, comenta Rodríguez.

Ese personaje, además, ejemplifica la intención de contar la época a través de las gentes que no solían aparecer en las crónicas, y ahí resulta importante la relevancia de un personaje como Teresa de Pinelo (Patricia López Arnaiz). Rafael Cobos explica que querían incluirlo “para mostrar la posición de la mujer en la sociedad. Para sobrevivir en sociedad, la mujer necesitaba un anclaje masculino que era obligatoriamente, por orden de Dios, su marido, señor o padre, o su chulo en las prostitutas. Toda mujer que perdiera esa conexión masculina con el mundo era un peligro que había que controlar”. Y Teresa es viuda e intenta ganarse la vida por su cuenta.

Su involucración en la historia central de los asesinatos puede ser indirecta, pero forma parte de ese esfuerzo de Rodríguez y Cobos por enseñar al espectador contemporáneo como era aquella Sevilla poderosa. “Teníamos que abrir la historia porque, con un thriller, no terminamos de abarcar un fresco sobre la vida en la ciudad en ese momento”, apunta el director.

‘La peste’ se estrena, completa bajo demanda, el viernes en Movistar+.

 

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