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El Ministerio del Tiempo
Imagen promocional de la tercera temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’.
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Tamara Arranz/TVE

‘El Ministerio del Tiempo’, a debate: ¿ha empezado bien la tercera temporada?

La serie de La 1 se va de vacaciones, y aprovechamos para hacer balance

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Dom, 16 Jul 2017

El primer tramo de la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo llega a su final mañana en La 1. Los restantes siete capítulos se verán a partir de septiembre, por lo que es el momento para comentar qué han dado de sí estos seis primeros episodios. Marcados por la ausencia de Rodolfo Sancho y una ambiciosa trama horizontal, hay bastantes cosas que destacar de ellos.

Dos redactoras de FDS, Marina Such y Maritxu Olazabal, han seguido de cerca la tercera temporada de la serie y comparten sus puntos de vista sobre esta primera mitad, desde cómo se ha resuelto la ausencia de Julián hasta la gran importancia emocional de Amelia.

Marina SuchEl Ministerio del Tiempo se va de vacaciones hasta septiembre, así que es buen momento para hacer un poco de balance de lo que ha dado de sí este arranque de la tercera temporada. Llegaba con el hándicap de la marcha de Rodolfo Sancho, y la manera en la que se ha resuelto parece haber dividido a los fans. ¿Cómo lo has visto tú, Maritxu?

Maritxu Olaxabal: En general, bien. Me da la impresión que la serie va ganando en madurez. En lugar de abusar de los registros que sabe que van a triunfar, apuesta por seguir cambiando de carácter. El doble filo es que algunos capítulos me han entusiasmado más que otros, pero como propuesta me resulta mucho más interesante que algo plano.

Marina Such: A mí también me estimula más que no quieran asentarse con lo que saben que ya les funciona y, además, me convence la manera en la que están tratando cómo la muerte de Julián afecta a Amelia, sobre todo. Ella pensaba que sabía hacia dónde se encaminaba su futuro, pero ahora está tan en la oscuridad como todos los demás, y ese barniz de incertidumbre es interesante en un personaje tan seguro de sí mismo en las misiones.

Maritxu Olazabal: Sí, está cogiendo un peso y poso mucho mayor. Y, en general, las mujeres. Plantean unos personajes femeninos, diferentes unos de otros, que se agradecen. El trío Amelia, Angustias e Irene es fantástico. Todas ellas tan distintas entre sí y con personalidades tan marcadas. La caja que están empezando abrir acerca del papel de la mujer como casadera y madre promete mucho, y puede ser una buena pincelada para una Amelia que se ha quedado sin Julián y que llama la atención de otros en cada época.

Marina Such: La unidad temática del quinto episodio entre la reina Margarita, esposa de Felipe IV, y Amelia justo por ese tema de los hijos y la “necesidad” de casarse estuvo muy lograda, la verdad. Y ese mismo subtexto estaba también en el capítulo de las brujas de Trasmoz. La manera en la que entrelazan esos comentarios sociales está siendo muy interesante, y yo confieso que tengo curiosidad por esa pelea entre las dos sociedades secretas. Es una opción curiosa que, de momento, el Ministerio no sea más que un mero espectador de sus actividades.

Maritxu Olaxabal: Conmigo, por lo menos, están consiguiendo que me pique más la curiosidad. Voy esperando las miguitas en cada capítulo, es una forma de entrar muy tentadora. A la vez, aumentan lo que el público esperamos del tema, pero como lo resuelvan bien, va a haber uno o dos capítulos de pulsos acelerados.

Marina Such: Estoy ya deseando verlos. Eso sí, reconozco que Alonso lleva unos episodios frustrándome bastante. Parece no haber aprendido nada de su estancia en el siglo XXI, no sólo en su trato con Elena (entiendo que, para un soldado del siglo XVI, todo el asunto de la liberación de la mujer es tan complicado de entender como la teoría de la relatividad) sino, sobre todo, en su tozudez en agarrarse a su idea de que España es una potencia mundial inamovible. Ha visto muchas cosas como para dudar más de ello.

Maritxu Olazabal: Ni me imagino lo que tiene que ser volar cinco siglos en lo que a la pareja supone. Aún le estoy viendo mucha pausa en eso y menos mosqueo de lo que suponía que habría. Pero sí, en cuanto a “la patria”, Alonso es colonialista. Debe de ser todo un impacto entender el mundo desde el prisma Europa y poco más cortando el bacalao en lo que conoce, y que de golpe le planten un mapa político delante y le digan que Perejil es casi todo lo que queda.

No estamos viendo algo así en Lola Mendieta, en cambio. Yo supongo que porque están abriendo su papel poco a poco. ¿Te sorprendió verla huyendo en una capa en el último capítulo?

 Marina Such: No me sorprendió, no. Lola es una mujer de acción y se cansa de que Salvador no le dé nada qué hacer, que la tenga encerrada en el Ministerio. ¿Estarán Salvador y Lola empujándola justo a que los traicione al recelar tanto de ella? Me parece un personaje que aún está despegando.

Maritxu Olazabal: El que Salvador tenga tanta fe en ella me hace pensar que hay algo que no estamos sabiendo de Lola y que, cuando abran al personaje del todo, veremos que es más complejo que un destino que le persigue. O eso me gustaría, que a veces también creamos expectativas sobre lo que desearíamos como si fuera la única buena posibilidad. Lo que sí parece es que vamos a tener Lola Mendieta para un buen tiempo.

Marina Such: Para los shippers de la pareja Irene-Lola, o #Lolene, va a ser un viaje movidito, desde luego.

Sí, Lola confirma la sensación que daba su yo más adulto, que es mucho más compleja de lo que parece, pero el episodio en el que fue presentada, el de la Operación Mincemeat, no ha sido de mis preferidos. Ahí, el primero y el del tratado de paz entre España e Inglaterra, con todas las tonterías que hacen Cervantes y Lope de Vega, me parecen los dos mejores de la temporada, con un equilibrio muy logrado entre todas sus partes. ¿Tienes algún capítulo favorito de esta primera parte, Maritxu?

Maritxu Olaxabal: Sin duda, el último que vimos esta semana. Lo disfruté completamente, cosa que no me acababa de llegar este año. Creo que es el más tradicional, pero es que a mí, El Ministerio del Tiempo de chascarrillos y guiños internos me encanta. Bueno, y el de Hitchcock, que en mi cabeza lo ordeno como un especial y siempre olvido citarlo como parte de la tercera temporada. Pero es que era tan potente visualmente que me enamoró.

Con Tiempo de Esplendor, ya solo por la representación de la imagen del tratado vale la pena. Bueno, y que en ambos episodios se referencian dos recetarios históricos (el de Nicolasa Pradera y el de Francisco Martínez Mantiño), guiño que espero que aprovechen en más ocasiones, porque si algo tenemos por estas tierras son unos recetarios maravillosos. Aprovechando el hilo de los guiños de contexto, ¿has trasteado la aplicación que han sacado con Dive?

Marina Such: No he podido, pero sí he ido viendo alguno de los detalles que han puesto por Twitter, y son realmente curiosos. Porque es verdad que, al perder a Julián, hemos perdido un poco los guiños más contemporáneos que solía hacer él. Pacino es un buen añadido, pero al proceder de 1981, no tiene tanta conexión con el espectador actual en ese aspecto.

Maritxu Olazabal: Pacino es el que cada día me sorprende más. Reconozco que no era especialmente fan de Hugo Silva, pero es que se está marcando un papelón. Ha conseguido que cambie mi impresión sobre el actor completamente. Lo veo muy poco impostado, un poco macarrilla, un poco dulce. Sin duda, es la serie que ha conseguido que a Silva le coja mucha admiración. Y Nacho Fresneda… Directamente voy a hacer pines que digan “pon un Entrerríos en tu vida”.

Marina Such: Te los quitarían de las manos.

Creo que es el momento de aprovechar este parón hasta septiembre para especular con lo que está por llegar en la segunda parte de la temporada. Yo creo que la guerra entre las sociedades secretas se va a recrudecer y que el Ministerio va a sufrir serias consecuencias por ello. Y que Lola va a sorprender a Salvador y a Irene.

Maritxu Olazabal: Sí, mi apuesta por una Lola que venza su sino es clara. Lo mismo me hundo en mi teoría, ojo. Pero de verdad espero que no esté condenada a repetir sus pasos una y otra vez.

El otro papel que espero que nos enseñen más es el de Amelia. Estoy obsesionada con cada cambio en esa foto, y me debato entre que sea una mujer fuerte, independiente y sin necesidad de casarse como tocaría por su época, y que logre ser igualmente fuerte con una pareja que no la condene al ostracismo. Cuando comencé a ver El Ministerio del Tiempo no esperaba encontrar una serie con personajes femeninos potentes. Pero cada vez me gusta más cómo los dibujan y espero un par de sorpresas de aquí al final.
Y el señor del walkman. Quiero saberlo todo sobre él.

Marina Such: Las mujeres del Ministerio son lo más interesante para mí también. Y Amelia hace tiempo que se convirtió en el centro emocional de la serie.

Para terminar, hagamos balance de lo visto ahora. En mi caso, más positivo, y con curiosidad por ver cómo se desarrolla la trama horizontal. ¿En el tuyo?

Maritxu Olazabal: Muy positivo en cuanto a imágenes que hemos visto (no hemos mencionado los pedazo de dibujos en el capítulo de Trasmoz, por cierto. ¿Para cuándo pósters para forrar mi estudio?). Un despegue maravilloso y un final de media temporada hasta ahora muy bueno. En medio, sin embargo, no me ha atrapado completamente, pero porque el tono se me hacía muy lúgubre. Eso mismo habrá sido lo que guste a otros, eso seguro. Pero, en general, bastante positivo. Es ya el tercer año, y creo que El Ministerio del Tiempo sigue en plena forma.

‘El Ministerio del Tiempo’ se emite los jueves, a las 22:40, en La 1. También puedes ver los episodios en su web.

 

 

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