Ni suerte, ni vista ni sobre todo prudencia a la hora de rodearse de colaboradores o elegir los escenarios para proclamar "un tiempo nuevo" en el partido. Tras la dimisión de Esperanza Aguirre por la corrupción interna en el PP de Madrid, Cristina Cifuentes tomó las riendas de la gestora que se hacía cargo de la formación con una rueda de prensa en la que apelaba solemnemente a "reconocer nuestros errores" y "recuperar la confianza perdida de muchos madrileños". El instrumento para ello sería un "estricto código ético"para los suyos

Cifuentes hizo su llamamiento secundada por su mano derecha en la gestora, el secretario general Juan Carlos Vera, todo un lastre para esa nueva imagen porque en informes de la UDEF aparece como perceptor de regalos de la Gürtel, lo que le costó a la presidenta regional muchas críticas. Cifuentes ha presidido este lunes la primera reunión de la gestora y lo ha hecho con otro dolor de cabeza: mientras se abría esa primera reunión, agentes de la Policía Nacional estaban registrando el Ayuntamiento de Getafe por un posible caso de corrupción urbanística durante la etapa de Juan Soler-Espiauba.

Y es que si durante la rueda de prensa de la puesta de largo de la gestora Cifuentes estuvo flanqueada a su derecha por Juan Carlos Vera, a su izquierda le custodiaba Juan Soler-Espiauba, anfitrión del acto que se celebró en la sede del PP de Getafe, presidido por él. Una nueva etapa que en apenas tres semanas ya suena a lo mismo que la década precedente en el PP de Madrid.