La derecha castellano-manchega no da crédito a la carta del obispo de Ciudad Real, titulada “A vueltas con la reforma laboral”, y que ha sido publicada en la revista diocesana “Con vosotros” (diocesisciudadreal.es). En la misiva pastoral, monseñor Antonio Ángel Algora no deja títere con cabeza, arremetiendo contra la reforma laboral del Gobierno presidido por Mariano Rajoy, porque, entre otras cosas, “rebaja claramente los derechos de los trabajadores respecto a situaciones anteriores, y lo peor es que llevamos muchos años ya de nuestra democracia donde siempre los perdedores en el concierto social, repito, siempre, son los mismos y siempre los más débiles”, sentencia.

Poder absoluto para los empresarios
Y es que este obispo, convertido ya en verso suelto de la Conferencia Episcopal Española, tiene claro lo que dice, que aunque parezcan un milagro semántico, se entiende perfectamente cuando critica el poder absoluto que reciben los empresarios con esta reforma laboral: “Nadie habla de provisionalidad en las medidas que se están tomando, luego lo que se quiere hacer es establecer un "mercado de trabajo" en el que los empleadores hagan y deshagan a su antojo”.

“El empleado es una persona”
Tal vez, por eso, monseñor Algora Hernando reprocha al Gobierno que olvide que el “empleado posible es, ante todo y sobre todo, “persona” (…), no es una mera fuerza de trabajo que se admite o despide unilateralmente y durante un largo periodo de tiempo, pues, en un año de provisionalidad en el empleo (esto es lo que dice la Ley), puede ocurrir de todo, desde una gripe a un suceso familiar al que hay que atender antes que a cualquier otra urgencia de la vida de la empresa. Las personas no somos tan flexibles, tan elásticas, como nos quieren hacer creer”.

Argumentos del pasado
El obispo ciudadrealeño se pregunta si “¿de verdad no hay otras soluciones para crear puestos de trabajo?”, para seguidamente lamentar que “a día de hoy tengamos que echar mano de usos del pasado que trajeron tanta injusticia y explotación a los trabajadores”. En este sentido, se muestra convencido de que con las medidas del Gobierno, “y sin meterme a profeta, se van a conseguir los mismos frutos de un pretendido bienestar, hasta es posible, pero no habremos avanzado nada en que el trabajador se sienta realizado con su trabajo y le sirva para llevar una vida estable y sin sobresaltos”.

“Pescar en el río de la crisis”
Antonio Ángel Algora finaliza su carta pastoral pidiendo la protección divina, no sin antes dar un último repaso a los poderosos y reprochando a los jefes políticos la adopción de “medidas de urgencia sin apenas contar con los parlamentos respectivos”, concluye diciendo, “no sé si es muy descabellado pensar que, en el río revuelto de la crisis, están pescando los más poderosos sin contar con la opinión de la sociedad”.

Reacciones políticas
Como era de esperar, el PP no ha criticado la carta del obispo de Ciudad Real; aún es más, ha defendido el derecho de libertad de expresión del prelado a través de su portavoz Cesárea Arnedo, quien para la Iglesia tiene “la obligación de pronunciarse sobre todas las cuestiones”. No así opina su homóloga socialista, Cristina Maestre, que lo tiene muy claro: "No nos sorprende porque, quitando al PP, no hay nadie en España que respalde al cien por cien la reforma laboral”, concreta.