La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha absuelto a un capitán del Ejército de Tierra que insultó a una soldado por estar embarazada al decirle que le hacía “un flaco favor a España” y que sentía “desprecio” por ella. Recientemente, se conocía el caso de la comandante Zaida, que vivió el acoso sexual por parte de un teniente coronel, el posterior acoso laboral de otros altos oficiales y la indiferencia del ministro de Defensa, Pedro Morenés.

Afectada por causas psicológicas y una lesión de rodilla
El Supremo absuelve ahora a un capitán por unos hechos ocurridos en 2012 en un acuartelamiento en Tenerife, después de que la soldado asistiera a unas revisiones médicas para renovar su baja. Además de causas psicológicas, la soldado sufría una lesión de rodilla, informa Europa Press.

Después de que la soldado explicara que su estrés se inició a consecuencia de los insultos recibidos por varios compañeros tras su operación de cartílago y ligamentos, el capitán le sugirió que pensara si no era conveniente pedir la baja definitiva en las Fuerzas Armadas ya que "otras mujeres" sí estaban, a su juicio, completamente integradas. "Es verdad que el día que la caguen las van a fumigar", agregó el militar.

"Si estuviera en mi mano, estarías en la puta calle"
Según grabaciones presentadas por la soldado en su denuncia, el capitán le dijo que se buscara “las habichuelas ", y que si elegía regresar debía hacerlo dando "el mil por cien". "Cuando vengas, ven a morir, y si no vete pa casa a morir también".

Posteriormente, tras conocer que la soldado había quedado embarazada, el capitán le espetó a la soldado que le merecía todo su "desprecio". "No está en mi mano mandarte ‘pa’ la puta calle pero, si estuviera, ya estarías allí".

No hay trato vejatorio
El Supremo, a pesar de todos los insultos conocidos, avaló la absolución dictada por el Tribunal Militar Territorial Quinto porque considera que los hechos no tienen la gravedad suficiente para alcanzar el grado de "trato vejatorio" aunque sí para provocar alguna consecuencia disciplinaria.

La sentencia considera probado que la soldado no dio muestras en las conversaciones grabadas de sentirse "humillada o envilecida". Sin embargo, la soldado cuenta con el voto particular de dos de los cinco magistrados de la Sala que defienden que el capitán debió ser condenado a cuatro meses de prisión por abuso de autoridad.