El director del periódico de Intereconomía defiende en su parte de guerra la ejemplaridad del himno . Tras señalar que la Copa del Rey es de "todos los españoles" argumenta que el himno "más aún que respeto, merece un gran cariño". Y recuerda que Julio Ariza -el gran jefe de este Toro Party mediático- siempre destaca que es el único que" no habla de sangre ni de derrotas ni de venganzas".

Ya ayer, su directora adjunta, Maite Alfageme, justificaba la exaltación patriótica a cuenta de "los hooligans del separatismo periférico se han propuesto convertir en eso que Amaiur y compañía definen como un acto de ‘afirmación nacional’, o sea, imponer las ideas de unos cuantos abroncando los símbolos de todos". Y continuaba:
"Hace unos años, un distinguido magistrado estrella de la Audiencia Nacional –otro más– desestimó la demanda contra quienes, en la final de Mestalla, abuchearon el himno, humillaron al Jefe del Estado y zarandearon nuestra dignidad. Y una se pregunta hasta qué punto un país en las últimas como el nuestro aguantaría de nuevo otra patada en la espinilla como aquella. Plantillazo al orgullo patrio y al Código Penal”. ¿A quién se refiere Alfageme cuándo dice nuestra dignidad? La mía, se lo aseguro, no sufrió ni un rasguño".

Y yo me pregunto, ¿quiénes son los hooligans?