Pablo Iglesias advierte a sus barones o dirigentes del partido llamado Podemos del modo siguiente: “No sois políticos, sois ciudadanos”. Este profesor  universitario disfruta, por lo visto, dando lecciones por doquier. Es por consiguiente comprensible su frasecita. Viene a decir que los políticos son la casta. O sea, que los ciudadanos son los buenos de la película. Y los políticos, los malos.

Así es la doctrina Iglesias. Los culpables tienden a ser, pues, los políticos en general. No deja de ser curioso, sin embargo, que precisamente el profesor de Ciencia Política en la Complutense madrileña, se haya convertido en el látigo de los políticos.  Pablo obtuvo el doctorado en Ciencia Política, lo que, sobre todo, queda más que nada, muy bonito. Sucedía esto  en 2008, cuando barrió el PSOE de Rodriguez Zapatero al Partido Popular. Pero luego lamentablemente apareció la crisis y emergió más tarde  el creciente desapego  a los políticos.

El personaje tiene, eso sí, no poca retranca. Juega a ser algún día, y pronto, el emperador de los ciudadanos aunque al parecer, procura olvidar a sus súbditos. En cuanto a su  Vade retro Satanás respecto a los políticos es algo muy propio de  él. ¡Fuera los políticos y fuera el  bipartidismo!  ¡Dos estupideces peligrosas, Gran Señor de la coleta! Sin políticos, no gobernarían los ciudadanos, sino, ojo, los uniformados. Y acerca del bipartidismo no es verdad que lo haya habido desde la Transición a hoy por hoy.