En plena campaña electoral Nicolás Sarkozy protagonizó un acto el pasado domingo en la Plaza de la Concordia, en el centro de París, y allí estuvieron a punto de robarle el exclusivo y carísimo reloj de oro blanco valorado en 55.000 euros. El Presidente francés acababa de pronunciar un mitin y, como suele hacer habitualmente, bajo del escenario y se dirigió a saludar a sus fans rodeado de guardaespaldas. La protección policial no evitó que en uno de los “choques de manos”, Sarkozy notara que se le soltaba la pulsera del reloj. Reaccionó rápidamente y consiguió guardarlo en un bolsillo de su chaqueta.

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Los medios de comunicación franceses dan cuenta de que, en la secuencia grabada por las cámaras de televisión, se ve como un hombre intenta desabrochar la pulsera del reloj a Sarkozy, por lo que la explicación oficial es que el presidente francés quiere evitar que se lo roben.

Exhibición de lujo en campaña electoral
Sin embargo muchos analistas políticos galos han coincidido en señalar en que Sarkozy quiera ocultar una muestra de ostentación, de lujo prohibitivo para el común de los mortales. El presidente y candidato de la derecha francesa intenta transmitir en esta campaña que es “un hombre del pueblo”, sensibilizado con las dificultades que también atraviesan los franceses por la crisis económica y financiera mundial.