Como estaba previsto, sólo 130 diputados (PSOE y Ciudadanos) votaron este miércoles a favor de la investidura de Pedro Sánchez. Salvo la excepción de Coalición Canaria (su única diputada se abstuvo), el resto de las izquierdas y los partidos nacionalistas e independentistas se unieron al Partido Popular para aniquilar, al menos en esta primera votación, el pacto entre PSOE y Ciudadanos.

A pesar de que Sánchez solicitó a Iglesias desde la tribuna del Congreso de los Diputados que aunque “no asaltaran el cielo”, por lo menos contribuyesen a sacar “a España del infierno en el que nos ha metido el Partido Popular”, Podemos no dejó ningún resquicio a la esperanza de los socialistas. Así las cosas, será en dos días cuando el conjunto de los 350 diputados que conforman la Cámara Baja vuelvan a pronunciarse sobre la idoneidad de Sánchez para sustituir a Rajoy en la presidencia del Gobierno. Una posibilidad que, observadas las intervenciones de los principales líderes políticos de este país, se antoja prácticamente imposible. 

Ruptura en PSOE y Podemos

Porque las diferencias entre Podemos y PSOE parecen insalvables. Este miércoles, Pablo Iglesias incendió la tribuna con el mayor ataque a los socialistas que se recuerda en las últimas décadas. A la par que plantaba un beso a su compañero catalán Xavier Domènech, el líder de Podemos vinculaba a Felipe González con "un pasado de cal viva" y se negaba a aceptar el “mestizaje político” que propugna Sánchez.

"O la gran coalición o un gobierno progresista. Cuídese de la naranja mecánica”, le dijo Iglesias a Sánchez. El candidato a presidente del Gobierno expuso entonces los argumentos que más daño podrían a hacer a Podemos en una hipotética repetición de las elecciones: “No sean tan duros con el PP. No voten con él”, “la peor de las medidas es dejar que Rajoy siga siendo presidente del Gobierno”, o “si votan no se habrán convertido en lo mismo de lo que habían venido a cambiar”.

Ruptura entre PP y Ciudadanos

Las cosas entre PP y Ciudadanos no pintan mucho mejor que entre PSOE y Podemos. Y es que a medida que transcurrían las horas de esta segunda jornada de la sesión de investidura, los dirigentes del Partido Popular pasaban de la euforia inicial -tras escuchar el tono mitinero del discurso de Marino Rajoy- a la preocupación.

Hasta que intervino Albert Rivera, en el Partido Popular se aferraban a la idea de que a partir del próximo lunes Mariano Rajoy volvería a intentar ser reelegido como presidente del Gobierno; confiando en que tras el fracaso de Pedro Sánchez no les sería difícil alcanzar un acuerdo con Ciudadanos al que el PSOE se acabaría sumando a última hora.

Pero Rivera se mostró con Mariano Rajoy incluso más duro que el propio Pedro Sánchez. “Usted no puede renovar España”, le dijo el líder de Ciudadanos al todavía presidente del Gobierno. En público y en privado desde Ciudadanos daban por finiquitado el reinado de Mariano Rajoy, quien carece del “coraje y la valentía” necesaria para afrontar la “nueva etapa de cambio” que en opinión de Ciudadanos se abre en España.