Al menos eso es lo que dicen a ELPLURAL.COM en los cuarteles generales de Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba el día siguiente a la celebración del último Comité Federal socialista que presidía como secretario general José Luis Rodríguez Zapatero.

La lucha por los avales deja unas mínimas heridas
En efecto, los dos consiguieron sin ningún problema los avales necesarios para “oficializar” sus respectivas candidaturas. Eso sí, no sin que el proceso dejara pequeñas “heridas de guerra”. Entre la gente de Chacón se ha visto con cierto desdén lo que califican de “exhibición” de fuerza de Pérez Rubalcaba, buscando hasta 58 avales, más del doble de las 24 firmas de miembros del Comité Federal necesarias para poder ser reconocido oficialmente como candidato. “Han intentado convertir esto, como todo, en un pulso, en una competición para  ver quién tiene más apoyos.., lo que no tiene ningún sentido”, han declarado a este periódico seguidores de la exministra de Defensa, antes de aclarar que “nosotros dejamos de recabar firmas tan pronto alcanzamos las que queríamos, los mínimos necesarios, más 5 avales más; eso sí, asegurándonos de que estuvieran presentes en nuestro respaldo todas y cada una de las federaciones del partido” .

“No hemos hecho ninguna declaración en el sentido de haber tenido más o menos respaldo en el Comité Federal, esa interpretación la han hecho los medios de comunicación; nosotros no queríamos para nada establecer un pulso que no sirve, además, de nada”, han explicado para ELPLURAL.COM entre quienes apoyan la candidatura de Rubalcaba. “Y, por el contrario, lo que parece muy poco edificante es que hayan votado en bloque todos los miembros catalanes del Comité Federal en respaldado a Chacón… Ese tipo de cosas están mal vistas en este partido”.

“Hay partido”
Es cierto que en el Congreso que se celebrará en Sevilla los próximos 3 y 4 de febrero, en efecto, cada uno de los miembros del Comité Federal tan sólo tiene un voto, como cualquier delegado. Y que en ese sentido, el peso de quién haya recabado más avales puede parecer de una trascendencia muy relativa.

En cualquier caso, más allá de esas mínimas heridas, lo que surge evidente de este último Comité Federal previo al 38 Congreso del PSOE es que, como ha dicho a este periódico alguien muy cercano a uno de los candidatos, “hay partido”.  O lo que es lo mismo, resulta innegable que ninguno de los dos candidatos cuenta con un respaldo tan mayoritario entre los militantes como para permitirse una relajación, y que en todos los territorios, excepto en Cataluña, aún está todo por decidirse.

El factor andaluz
Los dos candidatos buscaron asegurarse en ese sentido presencia de todas las federaciones, y los dos lo lograron sin mayor problema, excepto en el caso referido de Cataluña. Y eso muestra una realidad, que no hay ninguna federación donde los candidatos vayan a barrer, excepto, una vez más, en Cataluña, una de las federaciones de más peso, y donde el respaldo hacia Carme Chacón muy bien podría acercarse al 90% de los delegados que acudan al Congreso. Si sirve de precedente, en las primarias que enfrentaron a Almunia y Borrell, éste consiguió en Cataluña más del 85% de los votos de los delegados del PSC.

Dada esta igualdad, la batalla por Andalucía se presenta como “la madre de todas las batallas” en esta campaña. Y esto porque el 25% de los delegados al Congreso van a provenir de esta federación, la más numerosa. Evidentemente esto explica la decisión de Carme Chacón de recordar sus “genes” andaluces y realizar su presentación en Olula del Río, Almería, la tierra de origen de su padre; igual que explica el gesto de Rubalcaba de haber acudido a Sevilla a hacer el anuncio oficial de su presentación, justo después de entrevistarse con el presidente de la Junta, José Antonio Griñán.

Una guerra sin sangre
Y para no privarse de nada y hacer la lucha por Andalucía aún más interesante, el calendario electoral ha añadido una dificultad: sólo un mes después del Congreso se celebrarán las elecciones autonómicas en la Comunidad. La última ocasión para los socialistas de mantener algo de color rojo en el mapa político autonómico. Esto es algo que todos los implicados, y no sólo los dos candidatos, tendrán que tener muy presente y evitar que “la batalla andaluza” sea  sangrienta. Y es que sólo un mes más tarde se celebran allí las elecciones autonómicas.

A nadie se le escapa, en este sentido, que una crisis en el PSOE andaluz, una división con heridas en el 38 Congreso, significaría el fin de las posibilidades de que los socialistas mantengan, aún sea en coalición o con apoyos de IU, el gobierno de la Comunidad. Desde luego Rubalcaba y Chacón lo saben. Aunque nadie tiene este hecho más presente que el propio presidente andaluz, José Antonio Griñán.

El dilema de Griñán: el corazón, o el gobierno
“Aunque quizás su corazón quiera estar con Chacón, Griñán sabe que no puede permitirse el lujo ahora de dividir el partido en Andalucía a dos meses de jugarse el gobierno”. Y quien le decía esto a ELPLURAL.COM es alguien que juega en el bando de Rubalcaba. Lo cierto es que esa parece ser la cuerda floja en la que se tendrá que mover el actual presidente de la Junta, evitar “la locura que sería ahora provocar enfrentamientos entre la gente allí”.

Y eso explica las declaraciones de Griñán, justo antes de arrancar el Comité Federal…, y aún hoy mismo: “no es bueno que yo me pronuncie sobre uno u otro candidato –ha dicho el presidente andaluz-, que vengan a Andalucía y que expliquen su programa. Y de ahí que cada uno tome su decisión. Cuando se elijan los delegados, me iré reuniendo con los secretarios provinciales, y quizá con los delegados, y a partir de ahí diré cuál es la expresión mayoritaria o unánime, la que sea, de la delegación andaluza".

Mar Moreno con Chacón, Gaspar Zarrías con Rubalcaba
En estos momentos resulta imposible decir quién de los dos candidatos cuenta con más apoyos en Andalucía. Como no todo el mundo tiene que ser tan discreto como Griñán, lo que sí está claro es que ambos cuentan con apoyos influyentes.

En el caso de Carme Chacón es conocido el apoyo de varios miembros del Gobierno andaluz. Muy especialmente, el de Mar Moreno, consejera de Presidencia, pero aún más importante, mujer de gran peso entre las familias socialistas de aquella región. Gaspar Zarrías, por su parte, un hombre que conoce y mueve el mundo PSOE andaluz como poca gente, parece el mejor apoyo de Rubalcaba.