Para empezar ha anunciado las que se ha puesto a sí mismo. Después de ponerse la tirita antes de la herida – “esta es una dirección vinculada al pasado, pero su única atadura es con el futuro y con los ciudadanos”-, ha anunciado las prioridades de su agenda: verse con Rajoy –para anunciarle cómo va a ser su oposición, “útil para los ciudadanos”, en algunos casos de colaboración como en ETA, pero de enfrentamiento en otros, por ejemplo por sus políticas sociales y económicas-; con sindicatos y empresarios –fundamentalmente para ver cómo puede recuperarse la creación de empleo- y con el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schultz –porque cree que no es sostenible que “la crisis mundial se convierta sólo en una crisis europea”-.

La respuesta está en la calle
Después ha anunciado la tarea que ha puesto a su Ejecutiva – “es una buena dirección,  estoy muy satisfecho”- a la que ha anunciado que “el frío no está en la calle, sino en Ferraz”, una forma figurada de anunciarles que quieren que salgan a encontrarse con la gente porque “la respuesta para su futuro está en la calle”, en conocer lo que necesitan y quieren los ciudadanos.

Rubalcaba, ha subrayado que esta primera reunión de su Ejecutiva era muy distinta de la última de Zapatero. Entre otras cosas porque hasta Sevilla habían estado “analizando las causas de la derrota”, pero a partir de ahora lo que van a hacer es preocuparse “en qué hacer para ganar la confianza de los ciudadanos, un cambio evidente”.  En este mismo sentido, ha querido poner punto final al pulso que se ha vivido en el Congreso con la candidatura de Chacón -que sigue siendo ‘amiga’, de actitud “impecable” durante la campaña y con “todo el futuro por delante”- y las críticas por la formación de la nueva Ejecutiva –“Patxi López es “un activo como la copa de un pino” para el PSOE, y su relación con los socialistas catalanes: “Si hay un secretario general con una buena relación con el PSC soy yo”- .

El PP intenta imponer una “moral oficial”
En este camino de pacificación, Rubalcaba ha querido sonar conciliador y ha anunciado que la Ejecutiva Federal no intervendrá en los asuntos orgánicos de las territoriales, la mayor parte de las cuales se disponen a vivir sus respectivos Congresos tras el Congreso federal, para nombrar nuevas direcciones y nuevos ‘barones’. Eso sí, el nuevo líder del PSOE ha advertido que en cuanto a “lo político” el partido va a tener una sola voz en toda España, y esa voz va a ser lo que decida “la dirección federal”.

Una voz que él llevará a Rajoy, a la reunión que ha anunciado que le ha pedido, para advertirle de que el PSOE no va a asistir inmóvil a lo que ha calificado de intento de “imponer una moral oficial”, y ha hecho en este sentido referencia a las revisiones que el Gobierno del PP anuncia sobre temas como la igualdad, o la ley del aborto.  “Si en 30 días retroceden en los consensos (sobre los avances sociales) de 30 años, nos veremos liberados para plantearnos la convivencia compartida” que habíamos vivido desde la transición, y entonces los socialistas pedirán, bien con proyectos en el Congreso o con medidas “en la calle o en otros sitios” la revisión de acuerdos como el Concordato con la Iglesia Católica, fruto de estas políticas de consenso.