Lo dijo en palabras y tonos poco habituales en él, que prefiere el discurso explicativo, pero sonó convencido: “No me voy a dejar ganar, ni vosotros os vais a dejar ganar… Os voy a decir más –intentó que su voz sonara por encima de los aplausos-, no nos van ganar en ganas de ganar, jamás”.

Las próximas son unas elecciones trascendentales
Antes, Rubalcaba había sido Rubalcaba. Durante más de una hora, detalladamente, fiel al profesor que lleva dentro, fue desgranando los compromisos que el PSOE ha tomado en esta Conferencia y que nutrirán el programa con el que irán a la campaña.  Y el candidato empezó con una advertencia y un compromiso general.

La advertencia, que las elecciones del 20 N son “enormemente trascendentes, casi tanto como las del 77- y puso como testigo de su aseveranción a Felipe González, presente en la primera fila del público- porque estamos en una crisis muy profunda”. El compromiso, el de que los socialistas, en “esta encrucijada de políticas e ideas” que vivimos, “estaremos defendiendo el modelo social”, la defensa del estado de bienestar, vino a decir Rubalcaba, frente a los que ya están trayendo recortes porque desconfían de ese modelo de lo social y lo público, que son siempre “los que tienen de todo”.

Convocatoria de todos para establecer un plan de creación de empleo
Pérez Rubalcaba, que hizo profesión de fe europeísta y apostó por ayudar a poner fin a la crisis griega lo antes posible, se preguntó –lo hace por primera vez- si en Europa en general, y, desde luego también en España, no se está yendo la mano con los planes de ahorro. Quizá un primer aviso de propuestas futuras. Y advirtió que no está pidiendo que se baje la guardia, pero sí que se considere si no se está con la obsesión por controlar el déficit “agotando las posibilidades de crecimiento”.

Y de paso, vino a decir, a dificultar así lo que considera prioridad absoluta, la creación de empleo. En este sentido, el candidato socialista, que dijo que no va a cometer la frivolidad de prometer la creación de millones de empleos, anunció su intención de “convocar a todos, Comunidades Autónomas, empresarios, sindicatos y partidos políticos para crear un gran plan de empleo” y declaró que ésta tarea sería la causa principal de la próxima legislatura si gana las elecciones.  

Los recortes del PP “no son herencia, son querencia”
El cabeza de cartel socialista volvió a recordar sus propuestas para mejorar los ingresos del estado aplicando más impuestos a los que más tienen, un impuesto sobre los beneficios que tenga la banca cuando se comience a producir la recuperación y la creación de una Agencia para luchar con “el gran fraude fiscal que hay en España y contra el que me comprometo a luchar”.

Dinero, dijo, necesario para asegurar que la sanidad pública resulte intocable, “porque quienes dicen que es infinanciable lo que esconden es que quieren otro modelo, el del copago”. Mismo tono con el que defendió la educación pública: “Denigrar a los profesores –dijo- responde a una estrategia, la de denigrar así la educación pública”. Y vino a denunciar la falsedad del PP al justificar los recortes que están haciendo en estos campos allá donde han pasado a gobernar “por la herencia recibida”. “¿Y qué ha pasado en Madrid, o en Valencia?” –se preguntó, para pasar a responder: “El de los recortes para el PP no es un tema de herencia, sino de querencia”.   

Ni resignación, ni nostalgia
Y fue entonces, ya al final de su intervención, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato socialista, se dejó llevar por lo que necesitan oír también quienes le oyen entre los suyos, que hay partido. Y después de decirles que en él “no hay ni resignación, ni nostalgia, ni melancolía”, que considera una gran mentira el dicho de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, les levantó de los asientos y gritó “no me voy a dejar ganar, ni vosotros os vais a dejar ganar. Os voy a decir más, no nos van ganar en ganas de ganar. Jamás”.