El director financiero de la JMJ, Fernando Giménez Barriocanal, anunció "un cierto superávit" para el Arzobispado de Madrid en la organización de la JMJ. A falta de resolver "algunas partidas de patrocinadores", la indemnización por la expropiación temporal de terrenos en Cuatro Vientos y otros temas menores, Giménez Barriocanal aseguró que "las cuentas se cerrarán en negro con un ligero superávit y con un saldo económico positivo para las administraciones públicas".

Encuesta a los peregrinos
En su momento el Episcopado defendió la JMJ hablando de beneficios económicos para todo el país. Para sustentar esa tesis presentaron este miércoles un informe de PricewaterhouseCooper (PWC), elaborado a partir de encuestas a 500 peregrinos y con datos de la propia organización, que cifra en 354 millones de euros los beneficios para España de la Jornada. El informe también señala que de los 50 millones de euros invertidos por la organización se ha beneficiado en primer lugar el sector de la hostelería responsable de la manutención de los peregrinos (25 millones de euros), seguido del sector de la construcción (10 millones de euros) y de material electrónico e imprentas con 5 millones cada uno.

Rouco desea otro "gran evento"
Tras la difusión de estos datos, el Arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Antonio María Rouco Varela, ha deseado que Dios le conceda otra ocasión para celebrar otro "gran evento" como la JMJ en el futuro en España, según recoge Religión en Libertad, para reeditar la oportunidad para "el encuentro de lo divino y lo humano que dé lugar a una juventud, una humanidad y una sociedad nuevas". El cardenal aseguró que hubo ocasiones en las que los peregrinos se prestaban a fregar platos o a servir mesas en los restaurantes a los que acudían a comer con sus tickets.

Quejas diluidas con el tiempo
Rouco defendió que en la JMJ reinó un ambiente de "alegría sana y gozosa, nada forzada" y admitió que tras la partida de Benedicto XVI recibieron algunas quejas, pero concluyó con el paso del tiempo los "ecos" que les llegaban de obispos de todo el mundo decían "todo lo contrario". Aseguró que la JMJ "no ha sido un fenómeno fugaz" sino que ha dejado "huellas profundas que se notarán cada vez más" tanto en Madrid como en toda España.