Como responsable de la comisión presupuestaria de la Cámara de Representantes, Paul Ryan presentó en abril de 2011 su plan para privatizar parte del Medicare, recortar los subsidios para los ancianos y los más pobres, que fue aprobado por la Cámara por 235 votos a favor contra 193 (todos los demócratas votaron en contra, y además cuatro republicanos). Pero el proyecto fue parado por el Senado, de mayoría demócrata.

Contra el aborto y el matrimonio gay
Romney, que se define como católico, ha votado contra el derecho al aborto, la investigación con células madre, dificultar la compra de armas por los ciudadanos y contra el matrimonio homosexual.

Las presiones del amigo de Aznar
Medios conservadores han presionado a Romney para que optara por Ryan, que significa “poner en el centro del debate los programas sociales, como afirmó hace unos días The Wall Street Journal en uno de sus editoriales. El diario del amigo de Aznar, el magnate Murdoch, presionaba al candidato republicano para que tomara “la decisión arriesgada” de elegir a Ryan, que “es quien mejor muestra la naturaleza de estas elecciones y lo que está en juego", frente al resto de candidatos, como el exgobernador de Minnesota Tim Pawlenty, el legislador Rob Portman, de Ohio, y el cubanoamericano Marco Rubio.

Los elogios a Ryan
En opinión del periódico conservador, Ryan ha puesto “la reforma de las prestaciones en el centro de la agenda pública, antes de que se convierta en una crisis que requiere recortes salvajes. Y lo ha hecho como parte de una visión más amplia que hace hincapié en la reforma tributaria para acelerar el crecimiento, moderación en los gastos para evitar un destino similar al griego”. Para el diario de Murdoch, el número dos de Romney “representa la nueva generación del Partido Republicano de los reformadores”.

The Wall Street Journal le dedicó todo tipo de elogios: “El no se enoja, o por lo menos no lo demuestra. Al igual que Reagan, tiene una alegría básica y la ecuanimidad del Medio Oeste”, afirmaba en su editorial.