Mariano Rajoy Brey, el 26 de julio, a las 9,30 de la mañana, en la localidad próxima a Madrid de San Fernando de Henares, se sentará como testigo presencial ante el tribunal que enjuicia el caso Gürtel, en la misma zona donde se sitúan los magistrados;  a idéntica altura. Así, su imagen no se verá rodeada de una lamentable retaguardia, formada por Correa, el Bigotes, Pablo Crespo, etc. que tomarán asiento en sus lugares habituales.

Al parecer, esa foto hubiera sido un exceso en opinión de los jueces. Según ha podido saber ELPLURAL.COM, don Mariano no se mezclará con malas compañías, cuando deba responder como ciudadano español ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de unos hechos acaecidos cuando desempeñaba altos cargos en el PP, relacionados con los acontecimientos que se juzgan.

Dentro de la normalidad democrática, el auto de la Audiencia Nacional no argumenta, por supuesto, que es mejor que Rajoy no comparezca mezclado con esas malas compañías, sino que considera procedente “adoptar cuantas medidas sean necesarias para preservar su imagen institucional, testificando en estrados, en la forma que determine el Tribuna,” como se recoge al final del texto.

Una decisión en su conjunto que no ha sido gratuita. Es consecuencia de que el Tribunal como Institución se sitúa en el mismo plano que los poderes del Estado, y decide la forma y manera en la que el testigo, Rajoy Brey ha de comparecer en su presencia. Todo ello con el voto a favor de loa magistrados Julio de Diego y José Ricardo de Prada y el voto discrepante del juez Ángel Hurtado, presidente de la Sala.