El pasado miércoles, ELPLURAL.COM entrevistó a Josep María Álvarez, el recién elegido secretario general de la Unión General de Trabajadores tras un apretadísimo congreso. El hasta ahora líder del sindicato en Cataluña respondió a algunas de las cuestiones que mayor controversia generaron respecto a su candidatura: su posición frente al independentismo, la relación que mantiene con Cándido Méndez o la valoración que realiza de un pacto de Gobierno entre Ciudadanos y el Partido Socialista. Afiliado al PSC desde 1976, Álvarez asegura que su principal reto es que UGT vuelva a “elaborar propuestas que lleguen al corazón de los trabajadores”.

¿Qué valoración hace respecto a los 22 años de Cándido Méndez como secretario general de la Unión General de Trabajadores? ¿Cree que le ha sobrado algún año en el cargo?

Una gestión de 22 años es lo suficientemente larga como para valorarla positivamente. Es evidente que con mejores o peores momentos; pero la gestión de Cándido Méndez no deja de ser la gestión de todo el sindicato.

¿Cómo considera que UGT ha afrontado los casos de corrupción en los que se ha visto salpicado en los últimos años (ERES, tarjetas black…)? ¿Ha faltado contundencia con los presuntos corruptos?

Debemos de reconocer que el sindicato no estaba preparado para vivir en un país como el que hemos vivido y en el que todavía estamos viviendo (…) En general, el sindicato ha hecho una gestión honesta de los recursos aunque haya habido algunos casos de carácter personal que han alarmado al conjunto de los trabajadores.

UGT es el sindicato “hermano” del PSOE. ¿Considera que debe seguir vigente esta relación de parentesco? ¿Es usted afiliado al PSOE?

Yo soy afiliado al PSC desde el año 1976, cuando me afilié a la federación catalana del PSOE que hoy forma parte del PSC. En cualquier caso, yo creo que el sindicato tiene que trabajar y caminar de una manera abierta y plural; convergiendo con aquellos partidos ideológicamente más afines y sobretodo con aquellos partidos que coincidamos más programáticamente en el campo de la izquierda.

¿Teme usted, tal y como se ha especulado, que Podemos pueda fundar un sindicato que compita con la UGT?

Sinceramente, no tengo ningún temor. Esto de formar un sindicato no es como jugar un partido de petanca. Tiene sus dificultades. Si ellos creen que necesitan un sindicato será una mala noticia, porque creo que los partidos no tienen que tener su sindicato; en todo, los sindicatos deben ser organizaciones plurales, abiertas e ideológicamente afines siempre con la izquierda.

¿Apoya un Gobierno de coalición entre PSOE, Podemos y Ciudadanos; o prefiere un pacto sin la formación naranja?

Lo importante es dejar claro que la UGT anhela una derogación de las relaciones laborales y una restitución de los derechos (…) Yo soy partidario de que el próximo gobierno de España sea lo más a la izquierda posible. 

¿Qué valoración le merece al pacto alcanzado entre Sánchez y Rivera en lo concerniente a materia laboral?

No nos debemos posicionar como sindicato de manera cerrada en relación a un acuerdo u otro acuerdo. Lo que tenemos que hacer en todo caso es pedir que los diputados respondan a las aspiraciones de los ciudadanos. Y en este país hay dos cosas que se han puesto de manifiesto en las elecciones: el deseo de cambio y regeneración política (…) y una necesidad de hacer un giro en la política económica que nos devuelva derechos y nos permita desarrollar estos derechos con plena libertad.

¿Respalda la posibilidad de celebrar un referéndum en Cataluña?

Yo respaldaré las posiciones que tenga el sindicato en esta materia.

Partiendo de la base de que UGT apuesta por un marco estatal para las relaciones laborales, ¿considera que alguien que defienda el derecho a decidir puede aspirar a dirigir el sindicato en España?

La cuestión depende de lo que se vote en el referéndum. En todo caso, casi después de 40 años de democracia, España necesita diálogo, acuerdo y un encaje territorial que nos permita vivir en libertad reconociéndonos tal y como somos cada uno de los pueblos del conjunto del Estado. 

¿Cómo plantea integrar la nueva realidad política en la realidad sindical?

Lo que es más importante es que el sindicato sea capaz de elaborar propuestas que lleguen al corazón de los trabajadores y que se conviertan en demandas sociales.

¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar en los próximos años la Unión General de Trabajadores?

Por este orden: impulsar todo el proceso de descentralización del sindicato y construcción de tres nuevas federaciones para simplificar la estructura y utilizar la potencia que tenemos en los grandes centros de trabajo…. Adelgazar la estructura del sindicato para hacerlo más ágil y elaborar un plan de viabilidad que incorpore incompatibilidades.