El 25 de mayo pasado una víctima cuyo padre fue asesinado en 1980, sin que se sepa aun quién o quiénes fueron los culpables, se sentó frente a frente en una oficina de Vitoria con un preso etarra con delitos de sangre, ahora arrepentido, según la información a la que ha tenido accesoEl País.

Seis personas
Otras seis personas mantuvieron similares encuentros en el mes de mayo, en la cárcel o fuera si se trataba de presos con régimen de semilibertad. Solo una de las víctimas lo era directamente del preso con el que mantuvo el encuentro.

El preso no recibe ningún beneficio penitenciario
Los encuentros tienen carácter confidencial y el preso no recibe ninguna contraprestación ni beneficio penitenciario, con el fin de garantizar que su arrepentimiento y su voluntad de pedir perdón son sinceros.

Las víctimas no están obligados a perdonar
Las víctimas, por su parte, no tienen la obligación de perdonar, como es lógico. El objetivo que persiguen estos encuentros es que víctimas y antiguos etarras hablen entre ellos.

Desertores de ETA
Los presos que han participado en estas reuniones han expresado abiertamente su rechazo a la violencia y han desertado de ETA. Se trata de menos de 30 exetarras que han sido trasladados al País Vasco, a Nanclares de Oca, en Álava.

Reunión con mediadores
Una serie de mediadores se entrevistaron en diversas ocasiones de forma individual con cada víctima y con cada preso antes del encuentro. De seis víctimas, dos prefirieron no llevarlo a cabo en ese momento y recibieron una carta escrita por los asesinos de su familiar. Otras cuatro siguieron adelante. En cuanto a los presos, en uno de los casos el mediador consideró que aún no era conveniente el encuentro cara a cara. El recluso pidió perdón por escrito.

La iniciativa surgió de los presos
La iniciativa fue de algunos presos de la cárcel de Nanclares de Oca, hace aproximadamente un año, que querían más que escribir una carta expresar su arrepentimiento personalmente a las víctimas.

El papel de Instituciones Penitenciarias y la Oficina de Víctimas
Instituciones Penitenciarias pidió a un equipo de expertos que se encargara de la experiencia piloto. La Oficina de Víctimas del Gobierno Vasco eligió a un grupo de seis personas de entre las víctimas, que consideraba que quizá por su trayectoria vital, podrían querer probar la experiencia. Y a continuación se habló con los presos.

Algunos temen represalias contra su familia
De 20 presos de Nanclares de Oca a los que se les ofreció estos encuentros, seis aceptaron desde un principio. Entre los que se quedaron fuera, algunos temían represalias hacia sus familiares si revelaban su identidad y otros aun mantenían un discurso autojustificativo sobre su participación en acciones terroristas.