Es verdad que el republicanismo del presidente Zapatero, algo postmoderno, fue muy oportuno en la legislatura 2004-2008, sin crisis económica y con el desempleo más bajo de nuestra historia, porque se avanzó decisivamente en derechos civiles y de ciudadanía, hoy puestos en solfa por el gobierno del PP. En los ochenta, Felipe González sentó las bases de la universalidad y la gratuidad en la sanidad y en la educación amén de otras conquistas que hasta hace poco creíamos irreversibles. Hoy, con aquel Estado del Bienestar (colchón de los más vulnerables y de las clases medias y trabajadoras) cuestionado, necesitamos un PSOE claramente socialdemócrata, trasunto de lo que fue y de lo que será en la sociedad del siglo XXI; como Pérez Rubalcaba, a caballo entre la generación de Felipe González, Alfonso Guerra o Gregorio Peces-Barba y la de Carme Chacón, Eduardo Madina, Oscar López o Antonio Hernando, entre otros jóvenes bien preparados y con todo el futuro por delante. Sin embargo, nuestro contemporáneo es Alfredo Pérez Rubalcaba, en plena madurez política e intelectual, con esa sabiduría que da el tiempo cuando se es inteligente, incluso aprendiendo de los errores, que ha estado a las duras y a las maduras, y los socialistas, España y los españoles necesitamos un liderazgo así, de momento en la oposición y que en ningún caso debemos desperdiciar. Y, en fin, aunque no es mi propósito llevar a cabo una mirada apologética de Rubalcaba ¿cómo ignorar sus méritos en la derrota de ETA, en el reconocimiento de sus víctimas como en ningún país del mundo, del que soy testigo, y en todas aquellas responsabilidades directas que ha desempeñado, por cierto siempre con diálogo (asumiendo y haciendo equipos), con respeto a sus subordinados, con templanza y buen hacer?

No empecemos la casa por el tejado, queridos compañeros; entre el antes y el después toca el ahora; pongamos en febrero la primera piedra, sólida y firme. Y pongámonos a trabajar, con el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba, que hay mucho por hacer y los ciudadanos nos necesitan. Sin correr; despacio y con buena letra, iluminando si cegar, sin prisa pero sin pausa, que el vértigo ya lo pone cada día la cruda realidad.

José Manuel Rodríguez Uribes fue responsable de atención a víctimas del terrorismo en el Gobierno de España entre 2005 y 2011, es profesor titular de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III y milita en el PSOE.