Podemos ya ha comenzado a trabajar de cara a las elecciones autonómicas y municipales del año 2019, y las confabulaciones sobre el nombre con el que se presentarán en cada territorio han regresado. A principios de enero El Periódico publicó una información en la que aseguraba que Podemos se planteaba cambiar de nombre con el objetivo de dejar atrás las disputas de Vistalegre II y erigir una marca renovada y compacta para afrontar las futuras citas con las urnas. La información fue desmentida de plano por la formación morada. Este martes, la Cadena SER retoma el asunto, y Podemos vuelve a negarlo.

Desde la secretaria de Organización, órgano dirigido por Pablo Echenique, han sido tajantes: “Esto es mentira”. Aseguran que “aún no se ha hablado de nombres ni en Podemos ni con nuestros aliados. Es una noticia falsa de manual que se podrían haber ahorrado si tan solo hubieran comprobado sus fuentes y nos hubieran llamado”.

La verdad sobre el nombre

El presunto cambio de nombre se atribuye al desgate del partido, lastrado por el debate territorial en Cataluña y el descalabro del 1-O. No obstante, ni los hechos son como se han relatado hasta ahora ni el cambio de siglas está vinculado a la caída en las encuestas.

Tras la segunda Asamblea Ciudadana, Podemos dictaminó que serían los propios inscritos los que decidieran la fórmula en la que concurrirían a nivel municipal. De hecho, ya ha ocurrido en Catalunya con En Comù-Podem. En otras palabras, durante las negociaciones entre Podemos y sus socios (Izquierda Unida, candidaturas populares, asociaciones…) se acordará la fórmula, que sería ratificada o revocada mediante una consulta interna.

Fuentes internas aseguran a El Plural que la información relativa al cambio de nombre “es falsa” o “está cogida con muchas, muchas pinzas”. Y es que, según ha podido saber este diario, hay puntos de la geografía española que están abiertos, tras Vistalegre II, a presentar unas candidaturas distintas a “Podemos” como ya ocurrió de cara al 26J con "Unidos Podemos", pero siempre dentro del partido. En suma, el cambio de siglas no sería nacional ni definitivo, sino puntual. No obstante, las mismas fuentes señalan que se trata aún de una posibilidad sin madurar, "muy" hipotética y que está sobre la mesa, pero queda “muy, muy alejada”: “No se va a cambiar de nombre ni se va a montar un partido aparte”.

Un ejemplo esclarecedor sería el de Íñigo Errejón. El secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político ya esboza las líneas maestras de su candidatura. Según ha podido saber El Plural, de “seguir así” -refiriéndose al desplome en las encuestas-, Errejón valoraría presentarse con un nombre que sugiera una marca distinta como ha ocurrido con los Comunes, Unidos Podemos, Ahora Madrid… Eso sí, siempre bajo el paraguas del partido y haciendo equipo con Manuela Carmena, ya que la figura de la alcaldesa es la arista que explotarán los errejonistas, que quiere que repita y casi seguro que lo hará, aunque aún no está cerrado. El objetivo es presentar las candidaturas como un tándem y usar a la juez como palanca.

En suma, Podemos niega que vaya a cambiar de nombre o que renuncie a su marca. El asunto es que, al igual que ya ha ocurrido en varias citas electorales, la fórmula en la que concurrirán será fruto de la negociación con sus socios y una consulta. Ocurrió el 26J, donde se presentaron como “Unidos Podemos”; ocurrió el 21D, donde se presentacon como En Comù-Podem; ocurrió en Galicia, donde se presentó la confluencia En Marea; y podría volver a ocurrir, pero Podemos seguirá llamándose Podemos.