Unos 1.500 manifestantes violentos participaron en los nuevos disturbios contra la cumbre del G-20 que se desencadenaron de madrugada en Hamburgo. 

Las fuerzas de seguridad se vieron por momentos "sorprendidas" por la situación, que el portavoz de la Policía hamburguesa, Timo Zill, calificó de "extremadamente agresiva", por lo que se reforzó el operativo en el distrito de Schanzenviertel.

Miembros del cuerpo especial antidisturbios procedieron a peinar, manzana a manzana, las calles de esa zona urbana, a unos 300 metros del centro de congresos donde tiene lugar la cumbre, tras dispersar a los violentos con cañones de agua a presión y cargas policiales.

Se estima que unos 500 jóvenes participaron en diversos saqueos a comercios, destrozos en el mobiliario urbano y ataques a los miembros de la policía, muchos de ellos armados con barras de hierro, mientras levantaban barricadas incendiarias.

Los manifestantes violentos se habían provisto de cócteles molotov "en grandes cantidades", relató el portavoz policial, quien recordó que, la cifra de agentes heridos desde los anteriores disturbios, los del pasado jueves, "se sitúa ya en 200, algunos de ellos de gravedad".

Los disturbios se concentraron en la calle en la que se encuentra la casa ocupada por el colectivo "Rote Flora" -"Flora Roja"-, convocante de la marcha de la izquierda radical "Welcome to hell", el jueves, donde se originaron los primeros disturbios violentos.

El transporte público quedó cortado en toda zona hasta las cuatro de la madrugada, cuando la policía consideró que se había restablecido el control de la situación.

El área donde se concentraron los disturbios ofrecía la mañana de este sábado una imagen de devastación. Grupos de vecinos se han organizado incluso, a través de las redes sociales, para organizar "comandos de limpieza" para retirar los restos de la destrucción causada.

Andreas Blechschmidt, miembro del colectivo "Rote Flora", criticó en declaraciones a la cadena regional "NDR" lo ocurrido en una noche, a su juicio, "equivocada tanto desde el punto de vista político como del contenido", quemando coches de los vecinos cuando a quienes había que denunciar como responsables de hambrunas y guerras era a los líderes del G20, reunidos no lejos.

Más de 140 detenidos 

En total la policía ha detenido a 143 personas y es probable que el número de detenciones aumente en las próximas horas, ya que no se descartan nuevos disturbios. "Los manifestantes violentos siguen en la ciudad", ha apuntado el responsable de Interior de la ciudad-estado, Andy Grote, quien ha llamado a los convocantes de las diversas marchas previstas a "distanciarse" de los radicales y a comunicarse con las fuerzas de seguridad, en caso de detectar la presencia de éstos en sus actos. 

Grote ha insistido en que es posible que se infiltren miembros del denominado "bloque negro" o antisistema violentos en las concentraciones pacíficas.