El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido hoy que "unidad no significa homogeneidad", al referirse al Estado de las autonomías, durante su intervención en el Comité de Ministros del Consejo de Europa, cuya sede ha visitado en Estrasburgo, un día después de la convocatoria de la concentración de PP, Ciudadanos y Vox.

Sánchez ha recordado que la Constitución dotó a España de una nueva estructura territorial "que descentraliza poder ejecutivo y legislativo para garantizar no sólo la igualdad entre españoles, que es esencial, sino también que la especificidad, las diferencias y las particularidades de los territorios, que es una riqueza de nuestro país, estén protegidas, garantizadas por igual en todos ellos, a la vez que queda garantizada la unidad de España, asumiendo en todo caso que unidad no significa homogeneidad".

Advierte que la crispación daña la democracia

A escasos días del juicio al 'procés' y ante la demanda independentista de un referéndum de autodeterminación, Pedro Sánchez ha subrayado que una democracia adquiere su condición de democracia plena cuando "el imperio de la ley, el respeto a las instituciones y la protección a los derechos humanos no están en cuestión". No obstante, el jefe del Gobierno ha puntualizado que "si alguna lección hemos aprendido de la historia, es que no se puede gobernar ignorando a las minorías, excluyendo voces o limitando derechos y libertades, es una lección que mi país aprendió dolorosamente", ha señalado.

El presidente del Gobierno ha alertado de cómo la democracia se resiente y los ciudadanos se ven perjudicados cuando en un país "se prima la crispación sobre el acuerdo y la ruptura unilateral a la búsqueda de consensos", cuando se "promueven agravios o nostalgias inventadas" o "cuando se defiende fórmulas simplistas, anacrónicas y ya fracasadas para resolver problemas complejos".


Contra los discursos del miedo

Frente a los discursos del "miedo al futuro", Sánchez ha subrayado que las democracias han de ser capaces de construir un "relato de esperanza" alternativo, para lo que es "crucial" implicar a los jóvenes, los más expuestos a una desigualdad creciente. "El divorcio entre la economía y la política es a mi juicio la mayor amenaza para el futuro de la democracia" porque cuanto mayor sea esa brecha, más opciones de éxito tendrán las narrativas autoritarias, ha indicado.