“A La Mancha manchega que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino”, dice el estribillo de la conocida canción popular castellano-manchega, a la que podríamos añadir la siguiente muletilla de tratarse del Partido Popular: “A La Mancha “pepero” que no hay candidato, ni hombre ni mujer que quiera heredar a Dolores…” Ironías y bromas aparte, el caso es que, hoy por hoy, el PP de Castilla-La Mancha carece de candidato para las elecciones autonómicas de 2019, toda vez que su suprema lideresa, María Dolores de Cospedal, ni está ni se la espera. O lo que es lo mismo, PSOE, Podemos y Ciudadanos cuentan ya con nombres y apellidos para encabezar el cartel electoral de mayo de 2019, mientras que los “populares” ni siquiera se han planteado a estas alturas de curso quién los liderará en  estos cruciales comicios autonómicos.

En el PP de Castilla-La Mancha lo tienen claro: “Cospedal no volverá a un equipo de segunda después de jugar en uno de primera”, reconocieron líderes del PP castellano-manchego en declaraciones al diario ABC en referencia a la posición geopolítica ibérica de la exsecretaria general de los “populares. Lo que en romano paladino no es otra cosa que la huida de Cospedal del ámbito político castellano-manchego, si bien es cierto que sólo ella y su entorno familiar saben lo que hará finalmente la exministra de Defensa, que, eso sí, rápidamente se ha agenciado la presidencia de la Comisión de Exteriores donde la esperan un mínimo de 8.000 euros al mes (más coche oficial y asistente), libres de trigo y paja. Y es que Cospedal, el dinero y el poder siempre han ido unidos desde que la madrileña entrara a formar parte de la élite gubernamental.

Miedo a una derrota histórica

María Dolores de Cospedal sabe, conoce por las encuestas que ella misma ha manejado en los diez años que ha ejercido la secretaría general del PP, que en Castilla-La Mancha el PP tiene poco que rascar, “y sería del género tonto presentarse a una elecciones donde la derrota está más que asegurada”, reconocen fuentes de la dirección conservadora manchega a ELPLURAL.COM, para añadir seguidamente: “Dolores ha dado ya una espantada cuando la unión de perdedores (PSOE y Podemos) nos arrebató el Gobierno de la región, por lo           que otra cantada más sería su tumba, ya no política, sino personal, porque dos veces no se puede despreciar a una región que te ha acogido con los brazos abiertos”.

Mayor argumentación es imposible de exponer. Todas las encuestas, incluidas las de la caverna y de los medios en los que Cospedal reinaba con solvencia, dan por ganador en Castilla-La Mancha al socialista Emiliano García-Page, candidato del PSOE, “y del PP”, ironizan nuestras fuentes. Pero no sólo los socialistas cuentan con caras conocidas para su cartel electoral, también Podemos y Ciudadanos disponen ya de candidatos a las elecciones autonómicas de mayo de 2019, con José García Molina y Orlena de Miguel, respectivamente.

Sin embargo, en el PP hasta octubre o noviembre no se dará a conocer el nombre de la persona que sustituirá a Cospedal, que a decir verdad pocos se atreven a enunciar por miedo a confundirse de norte a sur, “ya que al día de hoy hay hasta cuatro personas que pueden sustituir a Cospedal, con miedo, sin querer, pero que de ser señalados no les quedaría otra que aceptar”, rematan nuestros interlocutores.

Los cuatro que no quieren ser

Atendiendo a nuestras fuentes, el sustituto de Cospedal, siempre y cuando aplicáramos la lógica política, que en el PP no suele funcionar, sería su número dos y secretario general de los populares castellano-manchegos, nombrado recientemente por Pablo Caso sustituto de Javier Arenas en la vicesecretaría territorial, Vicente Tirado, que despierta pocas alegrías entre las filas conservadoras, prácticamente las mismas que atesora el exsecretario de Defensa, Agustín Conde, que ya fue candidato en las elecciones autonómicas de 1999, donde su rival Bono obtuvo el 55 por ciento de los votos.

La quiniela de candidatos recoge también a la vicepresidenta tercera del Congreso, exalcaldesa de Ciudad y exsecretaria general del PP castellano-manchego, Rosa Romero, cuyo currículum político tiene demasiadas manchas como para presentarse como adalid de la regeneración.

Y ya para colmo de los colmos, suena de nuevo el nombre de Adolfo Suárez Illana, conocido paracaidista que, como ya publicó recientemente este periódico, llegó a Castilla-La Mancha en 2003 de la mano de José María Aznar para hacer frente a José Bono, uno de los barones socialistas con mayor proyección y apoyo electoral. Suárez Jr. cosechó el peor resultado jamás obtenido por el PP en tierras castellano-manchegas, convirtiendo a Bono en el presidente autonómico con el mayor porcentaje de votos de la historia reciente de España. Cómo sería la humillación, que Adolfo Suárez se negó a tomar posesión de su acta de diputado regional, siendo el primer político en la historia autonomista de España que renunciaba a su escaño sin ni siquiera tener la decencia política de pisar las Cortes de Castilla-La Mancha.

Pues bien, el nombre de Adolfo Jr. también suena entre la militancia, aunque él, al igual que el resto de los tres, se niega a ir de nuevo al matadero político.