Es cierto que José Bono, ex presidente del Gobierno de Castilla La Mancha y del Congreso de los Diputados, además de ex ministro de Defensa, es imposible postergarlo, como si de un “jarrón chino” se tratara, dada su hiperactividad y afán de protagonismo. Es cierto que es como el “laurel, que se encuentra en todos los guisos, pero que nadie se lo come”, reconocen a ELPLURAL.COM fuentes socialistas próximas al político albaceteño, pero una cosa es que su nombre aparezca regularmente protagonizando algún que otro episodio no exento de polémica, y otra distinta que el PP de María Dolores Cospedal esté obsesionado con él, y un día sí y otro también le acuse de “haber puesto los clavos a Cristo”, ironizan las mismas fuentes, cuyas declaraciones están más que justificadas por la última polémica inventada por los “populares” castellano-manchegos, cuya portavoz, Ana Guarinos, aseguró esta semana en rueda de prensa que “García-Page nos ha estado engañado y es falso que haya renunciado”, dijo en referencia a los privilegios que la Ley del Gobierno y el Consejo Consultivo otorga a los expresidentes regionales.

Renuncia en noviembre; se publica en enero
Una preocupante declaración ya que la portavoz del PP conocía que el pasado 16 de noviembre de 2015 el ex presidente Bono presentó un escrito ante el registro de la Junta de Comunidades (ver documento), publicado en el Boletín Oficial de la región el 4 de enero, en el que se recoge explícitamente su renuncia a los derechos establecidos en la Ley del Gobierno. Sin embargo, Guarinos insistió y dijo no entender por qué “no han enseñando el escrito de renuncia de José Bono”, al mismo tiempo que aseguraba que “quien debe pagar la seguridad del exministro de Defensa es el Ministerio del Interior y no los castellano-manchegos”, cuando es verídico que es el Gobierno de la nación el que acarrea con esos gastos y no el Ejecutivo autonómico. Aún es más, Bono disfruta de idéntica escolta que mantiene activa todavía María Dolores Cospedal en su condición de secretaria general, y ambas son sufragadas por la Dirección General de la Policía.

El documento de la verdad
¿Por qué, entonces, mintió Ana Guarinos? Sólo con una llamada a su amiga la diputada del PP por Cuenca y ex alcaldesa de Tarancón, María Jesús Bonilla, quien mantiene unas excelentes relaciones con el Ministerio del Interior, la presidenta del Grupo Popular en las Cortes de Castilla La Mancha habría podido comprobar cómo en efecto la seguridad de Bono corresponde sólo y exclusivamente a Interior. Pero no, no lo hizo, y tuvo que ser la Secretaría de Presidencia del Gobierno castellano-manchego la que entregara al presidente de Mesa del Parlamento regional el documento (ver) oficial en el que consta la renuncia pormenorizada de Bono a cualquier privilegio y el cese de todas las personas que formaron parte de su oficina, así como la devolución del mobiliario de la misma y del coche oficial, que ha entrado a formar parte del parque móvil de la Junta de Comunidades.

Guarinos no aceptó el reto del PSOE
Y es que una mentira, aunque se repita mil veces, no siempre se convierte en verdad, como es este caso, en el que Ana Guarinos mantuvo la teoría hasta el último momento de que a Emiliano García-Page no le interesa modificar la Ley del Gobierno que acabaría con los privilegios de los ex presidente, asegurando que “Page no quiere modificar la norma para poder disfrutarlos algún día”, cuando en realidad las Cortes de Castilla La Mancha han aprobado este jueves una iniciativa a instancias del líder socialista, que desde hace años viene demandando un nueva ley de transparencia más exigente que la que rige en la actualidad. El PSOE, “harto de las mentiras de Guarinos”, retó a la portavoz del PP a dimitir si sus acusaciones resultaban falsas, como así se demostró, pero la “popular” mira para otro lado como si no fuera con ella.

Cospedal no renuncia a sus privilegios
Pero lo más esperpéntico de todo este asunto es que mientras que José Bono y José María Barreda (ver su renuncia) han enviado sendos escritos al Gobierno de Castilla La Mancha renunciado oficialmente a esos privilegios, que en el caso de Barreda nunca disfrutó, María Dolores Cospedal mantiene intactos esos privilegios y hasta que no se modifique la Ley del Gobierno puede disfrutar de ellos mañana mismo (ver documento). En este sentido, Cospedal siempre se ha negado a renunciar por escrito, como así lo pidió el Ejecutivo presidido por Page, ya que entiende que su palabra, la misma que habló del “despido en diferido” de Bárcenas, debe bastar como si de una renuncia se tratara. “A estas alturas del curso, la palabra de Cospedal no vale ni un pimiento”, finalizan las fuentes socialistas.