José María Aznar no puede resistirse a enviar mensajes, aunque codificados, a Mariano Rajoy, y no parece dispuesto a guardar el hacha de guerra. Este martes, el  expresidente ha estado en el acto de apertura del Instituto Atlántico de Gobierno y desde allí ha dicho que “el tiempo poner a cada uno en su sitio”.

“Quienes aman la verdad deben aprender a tener paciencia”, ha dicho Aznar, con un lenguaje grandilocuente, con el que ha añadido que "hay que confiar en los efectos clarificadores del tiempo".

"Pero no porque el tiempo dé o quite razones, no porque el tiempo ponga a cada uno en su sitio y no porque el paso del tiempo sea el mejor juez, sino porque lleva algún tiempo juzgar la historia, poner a cada uno en su sitio y dar y quitar razones", ha puntualizado Aznar.

Un Gobierno de descarte 

El expresidente ha lanzado así un nuevo dardo contra Mariano Rajoy, en un momento especialmente crítico para el expresidente, tras las declaraciones de Francisco Correa en el juicio del caso Gürtel, donde enmarcó el cobro de comisiones y financiación irregular del PP en la etapa de José María Aznar al frente del partido.

Aznar ha atacado también a Rajoy desde la publicación de su fundación FAES, Cuadernos Políticos, en cuyo editorial avisa de que “una mayoría parlamentaria, en ausencia de un proyecto político ampliamente compartido por el conjunto de la sociedad española y en el conjunto del territorio, no podrá asegurar un cambio significativo en la situación de fondo”.

“Un Gobierno por descarte no va a ser suficiente para abordar la agenda reformista que España tiene planteada”, insiste el editorial.

Los dardos del expresidente llegan después de la ruptura definitiva entre Aznar y Rajoy, escenificada en el anuncio de la desvinculación de FAES del Partido Popular y su renuncia a las subvenciones del Gobierno.

 
Sucesivos ataques

El expresidente no ha dejado de criticar la gestión de Mariano Rajoy al frente del partido y del Gobierno, como ocurrió tras las elecciones catalanas, en septiembre de 2015, cuando le reprochó desoír al electorado.

Uno de los últimos tirones de orejas llegó el pasado mayo, cuando Aznar criticó al Gobierno de Rajoy por “relajarse” con el déficit.

Tal vez, el ataque más duro llegó antes del 26-J, cuando Aznar habló de la necesidad de que los líderes políticos hagan “sacrificios personales”, apuntando a la renuncia de Rajoy. En marzo, durante un homenaje a Vargas Llosa, ya el expresidente había pedido ante la presencia de su sucesor en el PP “nuevos liderazgos”.