Las acusaciones a Inés Arrimadas se han sucedido en los últimos días. El pasado 1-O, un diputado independentista - de ERC – acusaba a la líder de Ciudadanos en Cataluña de preparar su salida escoltada del Parlament. Rubén Wagensberg publicaba un tuit ilustrado con una fotografía en la que se ve a la jefa de prensa de Ciudadanos. Wagensberg asegura que estaba “comprobando que hay cámaras en la salida” y que “son un show”.

Es decir, que la salida de Arrimadas del Parlament fue todo un paripé para aparecer como mártires ante la presencia de “comandos separatistas” en la puerta de la institución. Una acusación que no ha caído en saco roto y que sigue coleando. De hecho, el primero en posar su dedo acusador sobre la líder de la formación naranja en Cataluña no fue un independentista, sino un constitucionalista.

Se trata de Enric López Jurado, miembro de las Juventudes Socialistas Europeas. Citando el tuit en el que Arrimadas se queja de los “comandos”, le responde con la misma acusación. “Os habéis esperado hasta que ha llegado la manifestación para salir con la escolta y hacer el show de siempre”, señalaba a través de su Twitter.

Lamenta que acudan al Parlament a “hacer un teatro” y no para “trabajar”. Señala que los han ido para desempeñar su labor “nos hemos ido cuando el recinto cierra sin ningún problema” y le insta a dejar de “intoxicar”.

A este tuit de Enric le respondió un compañero de Inés Arrimadas, Luis Garicano, responsable de Economía y Empleo de la formación naranja. Le espetó que “lo de acusar a la víctima sirve cuando a vosotros os parece” y le describió la imagen, indicando que había “gente que nos quiere partir la cara”. También lo acusa de no criticar a “tus amiguitos” independentistas porque estos son “los cool”. “¿No se te cae la cara de vergüenza?”, concluía Garicano. La discusión quedo aquí, pero esta vez la acusación no venía por parte del miembro de un partido soberanista, sino constitucionalista.