A continuación, se reproduce íntegro el análisis que José Luis Peñas ha hecho para este periódico de las sensaciones previas a su declaración.
Se juzga al Partido Popular.

Todos sabemos lo que llevamos dentro, aquello que hemos hecho. Nuestros actos, buenos y malos, quedan indeleblemente grabados en nuestras conciencias. Éste sería algo así como un juicio natural, un reproche que las buenas personas no debemos dejar de lado nunca. Debemos reprocharnos incluso nuestras mejores obras, no sea que sólo se realicen por puro egoísmo y no por el placer de realizarlas.

Digo las buenas personas, ya que aparte existen las malas personas: los que se creen por encima de todo y de todos, los que piensan en sí en términos mesiánicos y que realmente son psicópatas. Pero que en vez de estar entre el común de los comunes, se cuelan entre las rendijas del poder y logran alcanzar cimas que para un enfermo deberían estar selladas.

El próximo martes declaro en Valencia sobre el juicio de los trajes de Camps. El solo título del juicio, Los trajes de Camps, es irrisorio y es una muestra palpable de que su protagonista no ha sabido manejar este asunto, posiblemente debido a su estructura mental. Nos dijo de todo: desde que se pagó sus trajes a que la oposición quería asesinarle en una cuneta. Pasó por que pedía dinero a los escoltas y que lo sacaba de la rebotica de su señora esposa (se declararía como pago a su marido de trajes y horteradas varias). Siguió por negar como Judas a todo y a todos, y terminó amenazando a un pobre menor con toda una jauría de escoltas prestadores de dinero en mitad de la calle y delante de las cámaras.

En definitiva ha acabado su sainete, acabará, la semana entrante, juzgado por el delito más innoble para un político.

De todas sus mentiras no sé con cual quedarme. Bueno, eso debería elegirlo Correa o su amiguito del alma, El Bigotes. Las decenas de millones impunes que sacó Correa de Valencia se deben a la indulgencia de Camps y de todo un equipo que al uso de los tiempos quiso aparentar y saltar la línea difusa que existe entre lo legal y lo corrupto.

Valencia no te conozco
Si yo fuese como un cruel actual pepero gürteliano no dudaría, con la impunidad del poder que tienen, en señalar y juzgar y condenar al otrora presidente. No lo voy a hacer, a pesar de que internamente y habiendo sido testigo de primera mano, sin duda sé cuál sería mi veredicto. El juicio se presenta ya marcado: dos compañeros, todo un vicepresidente -se nos olvida pronto- ha sido juzgado y condenado, junto a un alto cargo de Camps. Esos dos a los que dejó a los pies de los caballos. ¿Qué dirán el martes al declarar? ¿Qué dirá Camps al verles? Qué poca vergüenza en Valencia, una tierra de luchadores, de literatos de altura, de hombres que han vivido siempre de sus trabajos, de la mar y de la tierra.

Qué pensaran sus antepasados al ver votar a tamaño partido grotesco y corrupto, al seguir queriendo y ofreciendo dones a un tipo tal a quien se le preserva incluso en caso de ser condenado a que pueda seguir viviendo de las arcas públicas. ¿Qué tierra eres Valencia, que no te conozco?

Las evidencias
Cientos de pruebas, de tickets, de testigos, de grabaciones… frente a la mirada ausente del oráculo, ese que alegremente se va a Japón de gorra, todo incluido, agasajado por una empresa agasajada en sus años de mandato. ¿Esto no es corrupción? Deberían reformar el Código. Están mis palabras, las del Sastre valiente enfrentado al propio Maquiavelo Trillo: ese que se reunió con el jefe del sastre y a los pocos minutos hizo firmar documentos a sus empleados que no se correspondían con la realidad. Incluso un testigo aseguró que se alteraron facturas para proteger a Camps; viva España, viva su democracia. Gracias al PP volveremos a sentir el franquismo en este nuevo siglo para que no se nos olvide a este país de olvidadizos y cretinos.

Policías, pruebas y más pruebas ¿Qué dirá? ¿Irá su señora a declarar o los niños? Fue él el que los metió en esto. ¿Dirán que las entradas de circo las devolvieron o el robot o la pulserita o…? Podría ir Rajoy, ese que dijo aquello profundo “Nadie podrá probar que no son inocentes”. Puedes llevar a defenderte a Bertin Osborne, ese que no pagaba impuestos, pero luego bien que acude a gastar a la seguridad social.

Lo que queda
Asco, vergüenza, zafiedad, trinque, manipulación, poder, mucho poder, justicia amiga de los de siempre, mujeres que callan, pueblos indolentes, alicaídos, que votan genéticamente, que se mienten y que oyen aquello que quieren. Color negro, negro como los neumáticos de la Fórmula uno o como las cuentas de la visita papal. Quedan esos monumentos de la estulticia y estupidez humana, quedan esas escuchas esas grabaciones a las que nunca les agradeceremos lo suficiente; yo en Valencia hago lo que quiero, amiguito del alma, lo nuestro …., te has pasado tres pueblos con el regalo, lo nuestro es muy bonito, aquella reunión con la putas. Qué viril, qué entrañable. Con el dinero de todos le buscaría Correa, amigo íntimo de Aznar y Agag, acomodo en España a una pobre inmigrante prostituida contra su parecer, gracias a un amiguito de Madrid que ahora está en Colombia. Esas frases de enjundia, voy a la botica y lo arreglo todo… ¿Con qué? ¿Con el mazo de pegar sellos? Quedan coches, coches infinitos, nuevos de alta clase o gama, quedan yates y barcos y atraques y la Nucía, y “…el hijo puta de Estaban Pons me lo arregla,..” y queda esa enorme certificación ante notario casi, esa Isabel Jordan, con ese desparpajo, con esa seguridad que da la verdad. “Yo, yo tengo las facturas de los trajes que se hacen a Camps, 30.000…”. Qué delicatesen.

Y por último, cómo no, queda dinero, mucho dinero. De esos de 500, en bolsillos de autoridades, cacos, maleantes y mentirosos. En cajas de seguridad, en despilfarro, en cuentas en Suiza y otros paraísos fiscales. Algunos, muchos, en SICAV de auténticos piratas de la sociedad. Dinero de todos que ha ido a unos pocos. Dinero para sanidad, para pensiones, para seguridad, para educación que ahora está bajo llave. Y ahora se nos hace responsable a todos los pobres trabajadores, que se nos ocurre llevar un sueldo a casa. Y para los parados, en vez de la legalidad, minisueldos para casas normales, familias normales sin minimizar. Gracias a la fábulas del PP Gürtel, al espejismo de Aznar, a su falsa política, a su ansia por recoger y no repartir. Gracias al correveidile del liberalismo ladrón y faltón, gracias a Esperanza y a sus dádivas a sus amigos empresarios en educación y sanidad, gracias a todos esos enormes dirigentes peperos que teniendo tasas de desempleo vergonzantes y deudas de las de cortar el hipo se han dedicado a pasarle la patata al Gobierno central. Ahora veremos.

Todo esto ha quedado de Camps, de sus tristemente famosos consejeros, amiguitos y de su total desfachatez.

Bueno, todo esto y los trajes.