Willy Toledo presentaba su libro en el bar La Marmita, propiedad de Benito Rabal, hijo del fallecido Paco Rabal -quien militó, por cierto, en el Partido Comunista-. Tuvo que intervenir la Policía Local para alejar al grupo de radicales del local.

Comprometido con la izquierda
Desde que en 2003 interrumpió la gala de los Goya junto a Alberto San Juan para expresar su rechazo a la guerra de Irak, Toledo se convirtió en uno de los blancos preferidos  de la caverna por izquierdista. Comprometido con sus ideas, viajó a Lanzarote para solidarizarse con la activista saharaui Aminatu Haidar, que mantuvo una huelga de hambre en reivindicación de sus derechos. Su defensa del régimen cubano y las críticas a la disidencia la han situado en el punto de mira de la derecha. Una de las últimas polémicas que ha protagonizado fue el pasado mes de octubre, cuando se sumó a la campaña para reclamar la excarcelación de Otegi.